El presidente Abelardo de la Espriella ordenó un bombardeo contra un campamento atribuido al frente 33 de las disidencias de las Farc en el Catatumbo, Norte de Santander. La operación comenzó cerca de la 1:00 de la madrugada del 10 de octubre, en una zona ubicada entre los municipios de Tibú y El Tarra.
Aviones Kfir y helicópteros Black Hawk participaron en la ofensiva. Durante la mañana, las tropas intentaban llegar al sitio exacto del ataque para verificar los resultados y establecer si hubo muertos, heridos o incautaciones.
El mandatario confirmó la operación mediante un mensaje publicado en X. “Aquí no hay horarios para defender a Colombia, ni descansos cuando se trata de enfrentar a quienes siembran el terror”, escribió.
De la Espriella también afirmó que las operaciones continuarán y que los soldados tienen instrucciones de actuar dentro del marco de la ley. Según el presidente, el objetivo es recuperar la seguridad y el orden público en las zonas afectadas por los grupos armados.
Resultados aún sin confirmación
La información preliminar señalaba que en el campamento podía haber alrededor de 20 integrantes de las disidencias y que al menos cuatro personas habrían muerto. También se reportaba la posible incautación de material de guerra, datos que todavía debían ser verificados por las autoridades.
Las Fuerzas Militares y la Policía habían adelantado durante varias semanas labores de inteligencia para ubicar el campamento. Videos difundidos en redes sociales mostraron detonaciones que, según el reporte, se prolongaron hasta aproximadamente las 5:00 de la mañana y causaron temor entre habitantes de la zona.
Una operación en medio de la disputa territorial
El ataque se produjo en una región donde las disidencias de las Farc y el Frente de Guerra Oriental del Eln mantienen una disputa por el control territorial. La confrontación provocó desde enero de 2025 una crisis humanitaria con más de 120.000 personas desplazadas y 115 muertes, según la información citada en el reporte.
Este fue el cuarto bombardeo ordenado por el presidente De la Espriella desde su llegada a la Casa de Nariño y el segundo desarrollado en el Catatumbo. La operación ocurrió casi un mes después de que un juez levantara la suspensión cautelar de estos ataques, aunque ordenara reforzar las medidas de precaución para evitar la muerte de menores.
El Gobierno esperaba entregar durante el día un balance consolidado sobre el resultado del bombardeo.