La expansión de los chatbots como herramienta para consultar noticias plantea una paradoja: la inteligencia artificial necesita información periodística confiable para responder, pero su crecimiento también puede reducir el tráfico y los ingresos de los medios que producen ese contenido.
Un análisis de más de 680 millones de referencias utilizadas por ChatGPT, Claude y Gemini encontró que el periodismo representa el 27 % de las fuentes citadas. En las consultas sobre acontecimientos recientes, la proporción sube al 49 %.
Sin información verificada y actualizada, los sistemas pueden entregar respuestas inexactas o desactualizadas. El problema también afecta su credibilidad: según el texto, solo el 20 % de las personas en el mundo confía en las respuestas de los chatbots.
Una propuesta para sostener las fuentes informativas
La Unesco presentó un proyecto de orientaciones sobre remuneración justa por las noticias, cuya versión final se esperaba para finales de año. La propuesta plantea un modelo de responsabilidad compartida entre medios, plataformas tecnológicas y autoridades.
Entre las herramientas discutidas aparecen códigos de negociación, mecanismos de competencia, fondos públicos y financiados por plataformas, además de licencias colectivas. El documento también propone obligaciones de transparencia y atribución, junto con medidas de protección para los medios locales y pequeños.
El planteamiento parte de que el periodismo es un bien público y no únicamente una industria. Su sostenibilidad permitiría conservar fuentes diversas capaces de investigar, contrastar datos y explicar hechos, tareas que los algoritmos no pueden sustituir por sí solos.
Los límites de la inteligencia artificial
Un estudio de 2025 de la Unión Europea de Radiodifusión y la BBC, citado en el texto, evaluó más de 3.000 respuestas de asistentes de inteligencia artificial. El 45 % contenía al menos un problema significativo y el 31 % presentaba fallos graves en la obtención de información.
El periodismo también utiliza estas herramientas para analizar grandes volúmenes de documentos y registros públicos. Sin embargo, después de identificar patrones o anomalías, los periodistas todavía deben verificar los hallazgos, consultar fuentes y establecer qué ocurrió.
La discusión, por tanto, no se limita a los derechos de autor. También involucra la necesidad de preservar un ecosistema informativo confiable, diverso y económicamente sostenible para que la inteligencia artificial mantenga credibilidad ante el público.