Junior Adilson Pantoja convirtió su relación con la salsa en una nueva obra literaria. El docente de lenguaje y magíster en creación literaria presentó ‘Guaguancó’, un poemario que explora la memoria familiar, la identidad afro, la espiritualidad, el barrio y la alegría asociada con los ritmos de la música salsera.
El libro llega después del éxito del Diccionario Salsero, una publicación que nació como un proyecto de difusión cultural en redes sociales y que, tras varias ediciones, ya suma 17.000 ejemplares vendidos. La iniciativa fue impulsada por el colectivo Salsa sin Miseria, que este año cumple una década de trabajo alrededor de las artes gráficas y la literatura.
De las redes sociales al libro
Pantoja comenzó a publicar definiciones de palabras vinculadas con la salsa para explicar, con un lenguaje cercano, expresiones que el público baila, canta o escucha con frecuencia. La respuesta llevó al equipo a convertir el contenido digital en un diccionario de bolsillo.
Aunque varias editoriales rechazaron inicialmente el proyecto, el grupo consiguió un préstamo de cinco millones de pesos para imprimir 500 ejemplares en 2018. Los libros, vendidos a 30.000 pesos cada uno, se agotaron en tres meses. Después llegaron nuevas tiradas de mil y dos mil unidades, además de una edición coleccionable con mejores ilustraciones publicada a finales de 2021.
Con el tiempo, el Diccionario Salsero amplió su alcance. Además de llegar a lectores jóvenes y aficionados a la música, empezó a ser citado en trabajos académicos y se convirtió en un objeto de colección y en un regalo para quienes se interesan por la salsa y las artes gráficas.
Una poesía atravesada por los tambores
El nuevo poemario toma su nombre de uno de los ritmos de la rumba cubana, asociado con la celebración, el cuerpo, la improvisación y la vida comunitaria. Para Pantoja, la salsa fue también una puerta para comprender la historia de las comunidades negras, sus procesos de resistencia y la relación entre los seres humanos, la espiritualidad y el tambor.
El autor explicó que llegó a la poesía desde el comienzo de su formación literaria y que esa era la vía natural para unir sus dos intereses principales. En los poemas buscó conservar la musicalidad de los tambores y trasladar al lenguaje escrito el ritmo que ha marcado su vida.
La llegada de su hijo Teo también influyó en la obra. Pantoja quiso dejarle una memoria familiar que conectara a sus abuelos, sus padres y la generación que comienza con él. Esa intención atraviesa un libro que, según el autor, no está construido desde el duelo ni desde la tristeza.
En lugar de centrarse en la nostalgia por el pasado, ‘Guaguancó’ apuesta por el goce y la celebración. Pantoja resume esa decisión con una idea que define el espíritu del libro: salsa sin tristeza, una mirada a la música como espacio de esperanza, encuentro y alegría.