El tráfico ilegal de fauna y la pérdida de los bosques mantienen bajo amenaza a varias especies de primates en Colombia. En Piscilago viven cuatro titíes cabeza de algodón, un primate que solo habita en el país y está en peligro crítico de extinción, junto con 13 titíes grises, clasificados como especie en peligro.
Ambas especies hacen parte de los nueve tipos de primates que conserva el parque, que recibe animales decomisados por las autoridades ambientales y la Policía Ambiental. Sandra Sarmiento, jefe del área de conservación, explicó que los primates están entre los grupos más traficados del país porque algunas personas intentan tenerlos como mascotas.
A la presión del tráfico se suma la destrucción del hábitat. Cuando un animal es rescatado, veterinarios, biólogos y zootecnistas evalúan su estado de salud y su comportamiento. Algunos pueden regresar a la vida silvestre, pero otros deben permanecer en centros especializados por lesiones, enfermedades que podrían contagiar a otros ejemplares o porque pasaron tanto tiempo con personas que ya no saben buscar alimento.
Conservación de especies amenazadas
Ocho de las nueve especies de primates del parque se encuentran en el Dosel del Bosque, un recorrido elevado de 500 metros que permite observar el bosque seco tropical desde las copas de los árboles hasta el suelo. Allí también vive el mono araña del Magdalena, que solo habita en el valle del río Magdalena y está en peligro crítico por la destrucción de su hábitat.
Piscilago tiene 752 animales de 126 especies, de las cuales el 95 % son colombianas. El parque recibe fauna decomisada desde hace más de 40 años y desarrolla proyectos de reproducción y eventual reintroducción al medio silvestre con el tití gris, el cocodrilo del Orinoco, el paujil de pico azul y la guacamaya verde.
Restaurar el bosque seco tropical
Los animales habitan un relicto de bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país. Nicolas Gómez, gestor ambiental de Colsubsidio, señaló que su recuperación enfrenta las temporadas de sequía, el fenómeno de El Niño y la necesidad de equilibrar el uso de los recursos naturales con la atención a los visitantes.
La sequía mostró que algunas especies propias del ecosistema, como el diomate y el caracolí, no están resistiendo. El área de conservación trabaja con universidades para identificar cuáles plantas se adaptan mejor a las temporadas secas y reproduce esas especies en el semillero del parque.
Para sostener la restauración, Piscilago trata los residuos de corte y poda mediante compostaje, siembra especies nativas y revisa los procesos que más agua consumen. Según Gómez, en cuatro años dejó de captar cerca del 62 % del agua que demanda un parque de este tipo.
Colsubsidio reporta que el parque ha registrado 222 especies de aves, 52 de mamíferos, 34 de reptiles y 19 de anfibios. Además, más de 449.000 personas participaron durante el último año en actividades de educación ambiental sobre el bosque seco tropical, el tráfico ilegal de especies y el cuidado de los animales.
Para Sarmiento, mantener fauna colombiana en el parque busca que los visitantes conozcan estas especies y comprendan la necesidad de protegerlas.