El uso de teléfonos inteligentes, redes sociales, videojuegos y otras plataformas digitales está transformando la manera en que niños y adolescentes se relacionan con el juego, la familia y su entorno. La columna plantea que la exposición permanente a las pantallas puede desplazar experiencias de convivencia que antes ocurrían en colegios, parques, calles y espacios comunitarios.
El texto también advierte sobre posibles vínculos entre el uso excesivo de dispositivos y problemas como la ansiedad, la depresión, la presión social, la comparación constante y el aislamiento. Además, cuestiona que los celulares y los juegos en línea puedan exponer a los menores a contactos o situaciones desconocidas sin suficiente acompañamiento adulto.
Según el estudio de Unicef citado en la columna, los niños reciben su primer teléfono inteligente a los 9,6 años en promedio. El texto sostiene que muchas familias tomaron esa decisión con la intención de mantener a sus hijos comunicados, controlados y seguros.
Acuerdos entre familias y colegios
Como respuesta a esta situación, han surgido iniciativas que proponen no entregar teléfonos inteligentes antes de los 16 años y establecer horarios estrictos para los videojuegos y las plataformas digitales. La columna señala que en Argentina existen acuerdos de este tipo en más de 1.300 establecimientos educativos.
El texto agrega que más de 107.000 familias se han vinculado a esos compromisos, que incluyen limitar la entrega de smartphones y promover reglas compartidas entre los padres de los estudiantes.
La propuesta no consiste en retirar por completo la tecnología de la vida de los menores, sino en acompañar su uso con reglas claras. Para ello, plantea conversaciones entre padres, colegios e hijos sobre horarios, plataformas, tipos de conexión y responsabilidades.
La columna también llama a recuperar espacios para el juego libre, el deporte, los parques, la vecindad y los grupos de amigos presenciales. La idea central es que la tecnología pueda formar parte de la vida cotidiana sin desplazar las relaciones y experiencias que contribuyen al bienestar y la convivencia.