El exvicepresidente Humberto de la Calle afirmó que Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella son polos opuestos en el plano ideológico, pero presentan coincidencias en su forma de ejercer la política. Según el exjefe negociador del Acuerdo de Paz con las Farc, ambos comparten una tendencia a personalizar el poder y a plantear proyectos de refundación nacional.
En una entrevista, De la Calle sostuvo que la elección de De la Espriella se explicó en buena medida por el deseo de poner fin al gobierno de Petro, más que por un respaldo general a un nuevo proyecto de transformación cultural. A su juicio, la permanencia de ese apoyo dependerá de los resultados en seguridad y economía.
Críticas al gobierno de Gustavo Petro
De la Calle calificó el gobierno de Petro como una oportunidad perdida para la izquierda. Señaló que el mandatario canalizó el malestar social y puso la equidad en el centro del debate, pero que esa posibilidad se debilitó por el mesianismo, la confrontación, la falta de resultados, las dificultades de la llamada Paz Total y los cuestionamientos por corrupción.
El exvicepresidente consideró que la izquierda podría conservar influencia política si reconoce a quienes no comparten sus posiciones y abandona el insulto y el odio. También dijo que el triunfo presidencial de Petro se produjo por un margen estrecho y que existe una parte del país que no comparte sus ideas.
Advertencia sobre la polarización
Aunque De la Calle no cree que la derechización se consolide de manera permanente, expresó dudas sobre la mezcla entre la agenda de seguridad de De la Espriella y sus propuestas de revolución cultural. Dijo percibir impaciencia, fanfarronería y una búsqueda innecesaria de enemigos.
También advirtió que un deterioro del gobierno actual podría provocar un nuevo giro hacia la izquierda en 2030, con la llegada de un proyecto todavía más radical que el de Petro. Por eso pidió proteger el carácter republicano del país, la separación de poderes, el pluralismo, los derechos y las libertades.
Seguridad y Acuerdo de Paz
Sobre la política de seguridad, De la Calle consideró que el gobierno actual interpreta una demanda real de la mayoría de los colombianos, pero advirtió que el conflicto armado es más complejo que una respuesta exclusivamente militar. Según explicó, las estructuras actuales están relacionadas con el control territorial y las economías ilegales.
En su opinión, la estrategia debería incluir acción militar, judicialización, Fiscalía, control del lavado de activos y presencia permanente del Estado. También sostuvo que la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 sigue siendo una hoja de ruta conveniente para Colombia.
El exvicepresidente defendió los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial y la reforma rural. Afirmó que la formalización del campesinado no solo responde a un propósito de justicia, sino que podría ampliar el número de consumidores y contribuir al desarrollo económico.
El reto de la democracia
De la Calle abordó estos asuntos en relación con su libro La democracia fatigada. Allí analiza los efectos del populismo, la impaciencia y los ataques contra el Estado de Derecho, fenómenos que, según explicó, pueden producir gobiernos elegidos bajo las reglas democráticas pero capaces de debilitarlas desde dentro.
Su lectura de la coyuntura colombiana incluye el cambio de un gobierno alternativo a uno de derecha, la campaña electoral, el proyecto constituyente, el juicio contra Álvaro Uribe, las nuevas formas de comunicación política en la derecha, la situación de Venezuela y la incertidumbre sobre el futuro institucional del país.