El escritor y humorista Dany Hoyos, reconocido por el personaje Suso el paspi, repasó en el podcast La habitación invisible su infancia en barrios populares de Medellín, el golpe que marcó a su familia y la forma en que hoy enfrenta la muerte.
Hoyos contó que la muerte ya no le da miedo, y lo expuso con humor: «Yo le tenía miedo a la muerte, ya no le tengo miedo (…). La muerte está respirándome en la nuca, soy juguetón con ella».
Su verdadera preocupación, explicó, está en el olvido. La relacionó con la enfermedad de Alzheimer que padeció su abuela: «Una persona cuando pierde la memoria muere. Me parece un desaparecer muy triste. La vida es memoria, la vida es lo que recuerdas, lo que te da alegría».
Crecer entre balaceras en Medellín
El humorista recordó su crianza en sectores como Primavera, La Milagrosa y Andalucía, en una Medellín de finales del siglo XX donde las balaceras eran cotidianas. «Nosotros nos íbamos, por ejemplo, había una balacera, nos metíamos a las casas y después había un silencio (…) y empezaba a salir la gente a buscar dónde fue la cosa», relató.
Con los años, aquello terminó normalizándose: según su relato, la comunidad de entonces veía cuerpos sin vida en las calles y hasta recolectaba casquillos de bala. «Crecí y esto es clave para que entendamos que lo que parecía normal no era normal (…) En Colombia nuestra solución es matar, lo que me parece gravísimo como sociedad», dijo.
Pese a ese panorama, el escritor enfatizó que su comunidad mantenía lazos profundos de solidaridad que aliviaban el conflicto armado local.
El asesinato de su primo Jorge
El primer episodio de violencia que golpeó directamente a su familia fue el asesinato de su primo Jorge, de 17 años, en un hecho atribuido a disputas por un anillo. «Fue muy duro ver llorar a mi mamá y mis primos. Nos empezó a dar mucha rabia porque esos eran milicianos ilegales, los que mataron a Jorge», contó.
Después de esa pérdida, y de la de otros amigos de juventud como 'Benny' y 'La Mica', su familia decidió mudarse a otro sector para alejarse del riesgo.
De buñuelos y funeraria a la novela
El camino de Hoyos pasó por las ventas de buñuelos y por un trabajo en una funeraria antes de detenerse en los libros, pasión que hoy comparte también como promotor de lectura.
Su primer libro, El árbol de Guayacán, es un homenaje a su abuelo materno, un campesino de Ituango cuyas enseñanzas definieron su visión del mundo. La segunda novela, Primavera, retrata el paso de la infancia a la adultez en medio del ambiente de salsa, fútbol y violencia de los barrios de Medellín.
El autor bromeó con una constante de su escritura: suele escribir sobre personas que ya fallecieron. «Mi papá me dijo en estos días: '¿cuándo va a hacer un libro sobre mí?'. Yo le dije: 'Lo veo muy vivo, amigo'».
Entre sus proyectos, Hoyos contempla abrir un espacio cultural que combine literatura y salsa, impulsar un sello editorial independiente y lanzar nuevas obras centradas en la memoria familiar y barrial.