Magda Rincón llegó a la aviación comercial después de una carrera que ya había marcado un hito en Colombia. Fue una de las primeras siete mujeres en graduarse como piloto militar y la primera mujer de la Fuerza Aérea en volar el Gavilán, una aeronave de fabricación colombiana asignada al Grupo Aéreo del Oriente, en Vichada.
Su camino hacia la cabina comenzó en Duitama. En 1997, con 17 años, ingresó a la Escuela Militar de Aviación como parte del primer curso regular de mujeres oficiales. De las 900 aspirantes que se presentaron en el país fueron seleccionadas 34, pero solo 16 llegaron a la graduación en 2000.
El proceso exigió superar formación militar, entrenamiento físico, pruebas académicas y una instrucción de vuelo en la que también tuvo que enfrentar bloqueos de ansiedad durante los chequeos. Con acompañamiento psicológico logró completar la evaluación definitiva y continuar con su carrera.
Una carrera marcada por los vuelos de transporte
Después de graduarse, Rincón fue asignada a aeronaves de transporte militar. Voló un Fairchild Merlin SR-26, participó en misiones de inteligencia y posteriormente pasó al CASA CN-235. Para finales de 2003 había completado las 1.000 horas requeridas para ascender a comandante.
La Fuerza Aérea evaluó entonces la posibilidad de que las mujeres ingresaran a la aviación de combate. Rincón no pudo avanzar hacia esa modalidad porque no cumplía por dos centímetros una medición relacionada con el alcance del brazo dentro de la cabina. “Ahí murió mi sueño de ser piloto de combate”, recordó.
Su carrera continuó en el transporte. En el GAORI, una base ubicada en la frontera oriental, recibió la asignación del Gavilán G358. Allí se convirtió en la primera mujer de la Fuerza Aérea en volar ese equipo.
El 8 de marzo de 2004 realizó su primer vuelo como comandante del Gavilán entre Marandúa y Puerto Carreño, sin instructor a bordo. Durante tres años y medio acumuló 800 horas en la aeronave y cubrió rutas hacia distintas zonas de la Orinoquia.
La experiencia también incluyó situaciones de alto riesgo. En uno de los vuelos, una falla del motor obligó a realizar un descenso de emergencia hacia la pista del GAORI. En 2015, además, participó en la llegada del equipo de investigación a un accidente de un CASA CN-235 en Agustín Codazzi, Cesar, en el que murieron 11 militares.
Del uniforme militar a la aviación comercial
Rincón firmó su retiro en 2020, después de 24 años en la institución. Según contó, tomó la decisión para acompañar más de cerca a sus hijos y reducir la distancia que imponían los destinos militares y las restricciones para viajar.
En 2023 recibió un correo de LATAM Airlines. La empresa la convocó a un proceso de evaluaciones y posteriormente obtuvo la certificación para volar el Airbus A320. Hoy trabaja como copiloto y también dicta talleres de gestión de recursos de cabina para pilotos que buscan ascender.
En sus clases insiste en que el autoconocimiento ayuda a responder ante una emergencia y evita que el miedo paralice a la tripulación. Su experiencia, construida durante décadas de vuelos militares, se convirtió así en una herramienta para formar a quienes siguen su camino.