Editors se presenta por primera vez en Colombia durante Rock al Parque, un debut que el vocalista Tom Smith describió como inesperado después de que la banda nunca hubiera tocado más al sur de México. El grupo británico llega a Bogotá con sus canciones más reconocidas y con un nuevo capítulo creativo a punto de comenzar.
Smith contó que las canciones de Editors se convirtieron en himnos de estadio, una relación con el deporte que también ha marcado algunas experiencias de la agrupación. Recordó un concierto en Países Bajos que coincidió con un partido de la selección local y aseguró que, aunque temieron que el público prefiriera el fútbol, finalmente la presentación mantuvo la atención de los asistentes.
Un regreso a lo vulnerable
Editors nació a comienzos de los años 2000 entre estudiantes de la Universidad de Staffordshire. Con The Back Room, publicado en 2005, alcanzó reconocimiento internacional gracias a canciones como “Munich” y recibió una nominación al Mercury Prize. Dos años después, An End Has a Start confirmó su expansión con “Papillon”, uno de los temas más conocidos de la banda.
Desde entonces, la agrupación ha alternado guitarras y electrónica sin abandonar una atmósfera oscura y melancólica. Después de tres álbumes electrónicos que culminaron en EBM, el grupo decidió tomar otra dirección para su octavo trabajo, Surface, Echo & Sound, cuyo lanzamiento está previsto para el 30 de octubre.
El nuevo disco busca recuperar una forma de creación más cercana a los primeros años de Editors. Smith llegó con canciones acústicas y la banda comenzó a probarlas cara a cara, en sesiones que incluso incorporaron una mandolina en “The Rush”. El instrumento, según explicó el guitarrista y productor Justin Lockey, funciona como un elemento cálido dentro de la mezcla, no como un recurso folclórico.
“Nos aferramos a esa introducción natural, vulnerable, expuesta”, dijo Smith al explicar el espíritu del álbum. Para el cantante, una producción pequeña y concisa también puede tener fuerza, sin depender de una pared de distorsión o de arreglos excesivos.
La conexión humana como forma de fe
La búsqueda de redención y de sentido ha sido constante en las letras de Smith. Sus canciones recurren con frecuencia a imágenes de santos, pecado, salvación, cielos, infiernos y plegarias, aunque el vocalista aclara que no es una persona religiosa.
“Se trata de creer en algo más grande que uno mismo. Te ayuda a salir de lo mundano, del trajín de la existencia”, explicó. En el próximo álbum, aquello en lo que la banda deposita su confianza es la conexión entre las personas.
Las nuevas canciones transcurren principalmente de noche, entre velas, fósforos y luz de luna. Smith las relaciona con el miedo, la ansiedad, el amor y la necesidad de vivir con intensidad, aun cuando las experiencias dejen consecuencias.
Para su presentación en Bogotá, Editors anticipó un repertorio de una hora que combinará sus clásicos con algunos adelantos de esta etapa. Smith también se prepara para cantar a 2.600 metros sobre el nivel del mar: “Voy a entrenar tres días seguidos para prepararme. Si me desmayo en el escenario, me desmayo”.