Julio Iglesias afirmó en 2022 que quería vender casi todas sus propiedades y conservar únicamente una casa. Durante una entrevista con Diario de León, publicada el 25 de julio de ese año, el cantante explicó que había dejado atrás la etapa de comprar bienes y prefería reducir las responsabilidades asociadas con ellos.
“Voy a vender todas mis casas, menos una. No estoy en la fase de comprar, estoy en la fase de vender. Acaparar y acumular cosas te quita la libertad de volver a empezar”, dijo Iglesias en la conversación realizada en su residencia de verano en Ojén, en la Costa del Sol española.
El artista sostuvo que, aunque tenía viviendas que consideraba bonitas, no quería que las propiedades ocuparan un lugar central en su vida. Dijo que le bastaba con una casa cómoda y un avión rápido para desplazarse a sus presentaciones. También aseguró que los hoteles funcionaban como su verdadero hogar porque le permitían evitar muchas obligaciones cotidianas.
La relación con el dinero y el éxito
Iglesias también reflexionó sobre el papel de la riqueza. Afirmó que el dinero proporciona seguridad, aunque llega un momento en el que deja de ser indispensable. Además, rechazó que sus decisiones económicas estuvieran motivadas por la avaricia y recordó que miles de personas dependían de las decisiones que tomaba en sus empresas.
El cantante relacionó esa posición con una idea de reciprocidad. Según explicó, la vida había sido generosa con él y por eso consideraba necesario responder de la misma manera. En ese punto mencionó sus dos décadas de trabajo para Naciones Unidas y sus visitas a campos de Asia y África.
Durante la entrevista también habló de su experiencia como emigrante y de los jóvenes preparados que, según observaba, salían de España en busca de oportunidades laborales en otros países.
Una revisión de sus propias canciones
En ese momento, Iglesias promocionaba el álbum One, un proyecto en el que volvió a grabar canciones conocidas como La vida sigue igual, Manuela, Quijote y Abrázame. Contó que escuchaba sus trabajos anteriores en un pequeño estudio instalado en su casa y que decidió interpretar de nuevo algunos temas porque sentía que no los había cantado bien.
El artista explicó que su evolución no había sido producto de una capacidad excepcional, sino de un aprendizaje acumulado. “Yo no soy un genio, soy un chico normal, un intérprete que ha aprendido a interpretar con el tiempo que me ha dado la vida”, afirmó.
Iglesias resumió su trayectoria con una fórmula que atribuía a su experiencia: “Talento, poco; voluntad, mucha; suerte, muchísima; inteligencia, aprendida”. También señaló que, a sus 68 años, le preocupaba más el futuro que la historia que ya había construido.