OpenAI informó que encontró un dispositivo de grabación oculto en una de sus oficinas y que identificó a un empleado como responsable de instalarlo días antes. La compañía despidió al trabajador y remitió el caso al FBI, que realizó una detención, según el reporte de la empresa.
La organización señaló que utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para analizar el dispositivo y establecer su procedencia. La investigación del FBI continúa y OpenAI aseguró que seguirá colaborando con las autoridades.
Hasta el momento, la empresa afirmó que no tiene indicios de que el empleado haya accedido de forma indebida o extraído información relacionada con sus modelos, el código fuente o los datos de sus clientes.
La seguridad interna, bajo revisión
OpenAI sostuvo que la protección de su tecnología, sus datos y su personal es una prioridad. También indicó que su programa de seguridad busca responder a distintos riesgos, incluidos posibles incidentes internos, actividades de ciberdelincuentes y amenazas de Estados nación.