Los desechos de los baños de los aviones comerciales no son expulsados durante el vuelo. Permanecen almacenados en depósitos sellados hasta que la aeronave aterriza y el personal especializado se encarga de vaciarlos y limpiarlos.
El piloto y creador de contenido Garrett Ray explicó que los residuos son conducidos por tuberías hacia la parte trasera del avión. El sistema se utiliza tanto en vuelos nacionales como internacionales, sin importar la duración del trayecto.
Así funciona el sistema
A diferencia de un baño convencional, el mecanismo funciona principalmente con la diferencia de presión del aire. Cuando el pasajero acciona la descarga, se abre una válvula ubicada debajo de la taza y conectada con una tubería.
La presión genera un efecto de vacío que aspira rápidamente el contenido hacia el depósito de almacenamiento. Después, la válvula se cierra de manera automática. El diseño fue desarrollado en 1975 por James Kemper y se mantiene por su eficiencia en el consumo de agua.
Según Ray, un Boeing 747 puede soportar hasta 1.000 descargas en un solo vuelo de larga distancia y acumular más de 320 galones, equivalentes a unos 1.211 litros, de residuos.
Una vez en tierra, los equipos especializados retiran el contenido de los depósitos y realizan la limpieza correspondiente para que los baños puedan utilizarse nuevamente en el siguiente vuelo.