Los daños en el techo de una vivienda arrendada, como filtraciones, goteras o tejas deterioradas, suelen generar dudas sobre quién debe asumir el costo de la reparación. En Colombia, la respuesta depende del origen de la afectación, de las condiciones del contrato y de las obligaciones previstas en la Ley 820 de 2003.
Cuando el daño aparece por lluvias intensas, fuertes vientos o deterioro natural, y no existen pruebas de que el arrendatario lo haya provocado, la responsabilidad corresponde por regla general al propietario. Se trata de una situación relacionada con la conservación y la seguridad del inmueble.
Qué debe hacer el arrendatario
El inquilino debe informar oportunamente al arrendador sobre la afectación. También conviene tomar fotografías o videos del techo y de los daños ocasionados dentro de la vivienda, con el fin de dejar constancia del estado del inmueble.
Si las partes acuerdan que el arrendatario hará inicialmente la reparación, es recomendable dejar el pacto por escrito y conservar facturas y comprobantes de pago. Estos documentos pueden respaldar una solicitud de reembolso cuando exista fundamento para reclamarlo.
La situación cambia si el daño fue causado por un uso indebido o por una actuación atribuible al inquilino. En ese caso, la responsabilidad podría recaer sobre este. Por eso, establecer cómo ocurrió la afectación es clave antes de definir quién debe pagar.