La Embajada de Estados Unidos en Colombia emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos que se encuentren o transiten por Santa Marta y por áreas de los departamentos de Magdalena y La Guajira, tras confirmar que una estructura ilegal decretó un paro armado de 72 horas en la región.
La advertencia diplomática se concentra en el corredor vial de la Troncal del Caribe (Ruta 90), el sector de Palomino, los accesos al Parque Nacional Natural Tayrona y la Zona Bananera, donde rigen restricciones absolutas a la movilidad civil y un toque de queda hasta el mediodía del viernes.
Según la comunicación, las autoridades colombianas confirmaron el anuncio del paro armado, que se desencadenó como reacción violenta a los recientes operativos tácticos adelantados por la Fuerza Pública en la región.
La contingencia de seguridad ya dejó graves episodios de zozobra en la población, entre ellos la incineración de vehículos de servicio público, amenazas armadas contra comerciantes e intercambios de disparos.
Esas intimidaciones obligaron a la paralización temporal del transporte público, el cierre masivo de negocios y la suspensión de actividades escolares en las zonas más afectadas, como medida de precaución. La representación diplomática también destacó el incremento del pie de fuerza militar y policial en los cascos urbanos y los corredores viales estratégicos.
Aunque la ruta hacia el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y la vía hacia Barranquilla permanecen abiertas y en funcionamiento, la embajada advirtió que las condiciones de movilidad pueden cambiar de forma intempestiva debido a interrupciones aisladas en la Troncal del Caribe.
Las recomendaciones de la embajada
La sede diplomática pidió a sus nacionales evitar las áreas donde se reporten disturbios o presencia de fuerzas de seguridad, buscar refugio inmediato en caso de escuchar detonaciones o encontrar aglomeraciones y abstenerse de cualquier confrontación con individuos armados, manteniendo un alto nivel de alerta.
Finalmente, recomendó seguir atentas las instrucciones de las autoridades locales y consultar de forma periódica las actualizaciones del estado de las carreteras, en momentos en que el Gobierno estadounidense ratificó que mantendrá la vigilancia sobre la evolución de las garantías de seguridad en el Caribe colombiano.