La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, salió al paso de los cuestionamientos por una supuesta demora en la entrega de ayudas a los damnificados por el terremoto del 10 de agosto y rechazó que la asistencia humanitaria haya estado paralizada.
La mandataria aseguró que la atención de la emergencia avanza en un territorio con enormes dificultades de conectividad. Varias comunidades afectadas solo pueden recibir suministros combinando desplazamientos por vías fluviales y terrestres, lo que hace más lenta la llegada de alimentos, agua y elementos de alojamiento.
En su defensa, Córdoba ha resaltado la articulación con el Gobierno de Abelardo De La Espriella durante la emergencia. El presidente visitó Quibdó el 14 de agosto, participó en un Puesto de Mando Unificado y reconoció públicamente la gestión de la gobernadora, a quien felicitó por el manejo de la tragedia.
Para la mandataria, la respuesta no puede medirse solo por la llegada de ayuda a las cabeceras municipales: el reto es alcanzar a las comunidades que permanecen alejadas de los principales centros urbanos.
Reconstrucción con problemas de fondo
Córdoba ha insistido en que la recuperación del Chocó no debe limitarse a reparar los daños del terremoto. La reconstrucción, dice, debe servir para avanzar en soluciones a problemas que ya existían antes de la emergencia, en especial en infraestructura, conectividad, vivienda y oportunidades para las comunidades.
“El Chocó ya cerró su etapa de búsqueda y rescate, está en la atención a los damnificados y tiene que llevar de manera prioritaria ayuda humanitaria a los hogares para garantizar al menos que no falte la comida”, declaró la mandataria a Caracol Radio.
El Ejecutivo anunció posteriormente un paquete de inversiones para infraestructura y conectividad del departamento, como parte de una estrategia más amplia de transformación del Chocó. Mientras persisten los cuestionamientos sobre la llegada de las ayudas a algunos sectores, la gobernadora sostiene que la respuesta se ha mantenido activa y que las dificultades logísticas propias del territorio explican parte de los retrasos.