Colombia recibirá tres drones MQ-9A Reaper en préstamo y prevé adquirir una cuarta aeronave para fortalecer las capacidades de vigilancia, inteligencia y patrullaje de las Fuerzas Militares. La iniciativa hace parte de la cooperación con Estados Unidos contra el narcotráfico, el terrorismo y las organizaciones criminales transnacionales.
Fabricados por General Atomics Aeronautical Systems, los Reaper son aeronaves pilotadas remotamente del tamaño de un avión pequeño. Están diseñados para operar a gran altura y realizar misiones prolongadas de observación, seguimiento y reconocimiento.
Vigilancia durante largas jornadas
El aparato pertenece a la categoría MALE, que corresponde a sistemas de altitud media y gran autonomía. Mide 11 metros de largo, tiene una envergadura de 20 metros y puede alcanzar velocidades cercanas a los 440 kilómetros por hora.
Una de sus principales capacidades es permanecer más de 27 horas en el aire y operar hasta los 15.240 metros de altitud. Esto le permite cubrir durante largos periodos zonas selváticas, fronterizas o marítimas sin necesidad de reabastecimiento.
El Reaper cuenta con sensores electroópticos e infrarrojos para operar de día y de noche. También puede integrar un designador láser, radares de apertura sintética y sistemas para detectar objetivos móviles en tierra o en el mar.
La aeronave no funciona de manera autónoma. Despega mediante un enlace directo de corto alcance y, una vez en el aire, puede ser controlada a través de un enlace satelital desde bases remotas.
Capacidad para transportar armamento
Además de sus funciones de vigilancia, el MQ-9A puede transportar misiles AGM-114 Hellfire, bombas guiadas por láser GBU-12 y bombas guiadas por GPS GBU-38. La capacidad total de carga útil ronda las 1,7 toneladas, con hasta 1.300 kilogramos en soportes externos.
En declaraciones citadas en la fuente, Andrei Serbin Pont, presidente del Centro de Análisis Cries y especialista en seguridad y defensa en América Latina, consideró que estos drones son adecuados para tareas de inteligencia, reconocimiento y patrullaje prolongado, especialmente por la extensión del territorio colombiano.
El objetivo del Gobierno es pasar de una capacidad prestada a una permanente, con la infraestructura, el personal y la doctrina necesarios para operar este tipo de sistemas. La llegada de los drones coincide con el ingreso de Colombia a la Coalición de las Américas contra los carteles de las drogas, según la información citada en la nota.