Foto: Amanecer en la Cuchilla de San Lorenzo - Nevados de la Sierra Nevada de Santa Marta / Wikimedia Commons
Una investigación publicada en la revista científica Ibis plantea que la población de pava camata que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta no sería una subespecie de otras pavas andinas, sino una especie diferente y exclusiva de ese macizo colombiano.
Hasta ahora, la pava de monte (Penelope argyrotis) se considera una especie dividida en tres subespecies: una distribuida por los Andes de Colombia y Venezuela, otra presente en la Serranía de Perijá y una tercera restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta.
Diferencias en el plumaje y los sonidos
Para establecer si esas poblaciones pertenecían realmente a la misma especie, los investigadores compararon su morfología y sus vocalizaciones, además de revisar fotografías y observaciones realizadas en campo.
El análisis encontró diferencias entre las aves de los Andes y Perijá y las de Santa Marta. Entre ellas aparecen variaciones en el color del iris, la piel de la cara, la forma de las plumas de la corona, la longitud de las alas, las puntas de la cola y el color de las patas.
Las vocalizaciones también cambian según la región. El canto de las aves andinas al amanecer está compuesto por notas más cortas, rápidas y concentradas, mientras que el de las aves de Santa Marta es más largo, pausado y presenta saltos de tono marcados.
Otra diferencia está en el zumbido producido por las alas durante las exhibiciones. En las poblaciones de los Andes y Perijá el sonido tiene dos partes separadas por una pausa; en Santa Marta se presenta como un segmento continuo, más corto y con menos notas.
La propuesta aún debe ser evaluada
Los autores consideran que las diferencias observadas respaldan el reconocimiento de dos especies: la pava de orejas plateadas (Penelope argyrotis), con las subespecies de los Andes y Perijá, y la pava de Santa Marta (Penelope colombiana). Ambas poblaciones estarían separadas por unos 120 kilómetros a través de la zona seca de las cuencas del Cesar y el Ranchería.
El estudio también resalta el valor de la bioacústica para distinguir especies de este grupo y de las observaciones directas, que permiten registrar características como el color del iris, la piel del rostro y las patas, rasgos que pueden perderse en ejemplares conservados en museos.
La propuesta tendrá que ser considerada por los comités encargados de la clasificación de aves, entre ellos el Comité de Clasificación de Sudamérica de la Sociedad Americana de Ornitología.