El violinista Alfredo de la Fe se presentará el jueves 15 de octubre en Andrés D.C. de Bogotá, en un reencuentro con el público colombiano al que llevará las historias que acumuló en seis décadas de carrera profesional.
Entre ellas está la de 'Periódico de ayer', la canción de Héctor Lavoe en cuya grabación participó y sobre la que promete contar detalles durante el encuentro. Las entradas están disponibles en Ticketmaster.
Nacido entre los sonidos de Spanish Harlem
De la Fe vive entre Nueva York y el mundo. En su memoria, la salsa no nació solo en estudios de grabación ni en escenarios: se hizo también en las noches interminables, en reuniones entre músicos y en una ciudad donde distintas tradiciones latinoamericanas se encontraron y empezaron a transformarse.
Spanish Harlem ocupa un lugar central en ese relato. Allí vivieron figuras como Machito y Tito Puente; allí, dice, confluyeron los sonidos que definirían una época. "Aquí me hice yo artista", recuerda.
Su relación con el violín empezó en la charanga, donde el instrumento conversa dentro del conjunto. La salsa le abrió otro camino: podía tomar el frente, improvisar y explorar las posibilidades del violín en un sonido más potente. Desde entonces no ha dejado de buscar qué más hacer con él.
En su recorrido también ha pasado por el vallenato, la música llanera y el jazz, y hoy sigue trabajando con músicos de otros mundos sonoros, incluso de la India. "Si la música no tiene evolución, se va perdiendo, y la salsa tiene que evolucionar", asegura.
Después de seis décadas, no habla de retirarse. "El día que pare de crear, cuelgo el violín. Y eso no va a suceder", afirma.
Una conexión especial con Colombia
El violinista asegura que recibió la ciudadanía colombiana gracias a su amigo Gabriel García Márquez, y llama al país tierra propia. "Cada vez que tengo la oportunidad de volver a mi tierra colombiana, me siento feliz", dice.
De Bogotá destaca la mezcla de culturas y la vida artística de sus calles: "Tú caminas diez cuadras y encuentras gente de todo el mundo, de costumbres distintas, que te mezclan. Hay un nivel cultural; está el teatro, está el cine, está la música, la danza".
Y el elogio va más lejos: "El nivel de músicos y de salseros en Colombia está a la par con el mundo entero. Hay orquestas en Colombia que suenan mejor que cualquier orquesta de aquí, de Nueva York".
Por eso, volver a Bogotá no significa solo tocar ante un público que conoce su repertorio, sino reencontrarse con una escena a la que considera parte de la historia de la salsa. "Yo estuve ahí, yo participé de ellas, yo grabé y soy parte de esa historia", dice sobre las canciones que espera compartir en Andrés D.C.