El diseñador belga Anthony Vaccarello dejó la dirección creativa de Saint Laurent después de una década al frente de la casa francesa, confirmó este viernes la propia firma, del grupo Kering. La salida se produce días después de que presentara su última colección, con el oro como protagonista, en la Semana de la Moda de París.
En un comunicado, la casa destacó su paso: “A lo largo de la última década, Anthony Vaccarello desempeñó un papel clave en el desarrollo de Saint Laurent, contribuyendo a reforzar su identidad, así como su influencia en el mundo de la moda y de la cultura”.
El consejero delegado de Kering, Luca de Meo, aplaudió su visión y estándares: “Ha contribuido a reforzar la influencia duradera de una de las grandes casas de alta costura de Francia, mientras nos embarcamos en un nuevo capítulo de su historia”.
La sustitución aún no tiene nombre confirmado. La casa precisó que anunciará próximamente quién tomará el relevo, y entre los nombres que circulan en la industria figura el de la alemana Chemena Kamali, directora artística de Chloé desde 2023.
Vaccarello nació en Bélgica y formó parte del mundo de la escultura: estudió esa disciplina y diseño de moda en la escuela de artes visuales La Cambre, en Bruselas (2006). Después pasó por Fendi, lanzó su propia etiqueta en 2009 y en 2016 fue nombrado director artístico de Saint Laurent en reemplazo de Hedi Slimane.
Bajo su liderazgo, la marca casi triplicó sus ingresos, hasta 3.200 millones de euros en 2023, antes de desacelerarse junto con el resto del sector del lujo.
Su periodo en la casa se recuerda por un giro en la línea masculina, que nunca había diseñado antes: en 2022, en Marrakech, llevó las siluetas femeninas al guardarropa de hombre, un movimiento catalogado por la agencia AFP como un gesto muy “Yves”.
Vogue describe su estilo como “erótico y minimalista”, con una oscilación entre la sensualidad del Made in Italy y el conceptualismo de Amberes. Aun con creaciones famosas por su aire de femme fatale, el diseñador ha confesado que cuando diseña se inclina por la razón y deja la seducción en un plano secundario.