Bogotá fue designada Ciudad Iberoamericana de las Culturas 2027 y ya se prepara para un año que la capital quiere convertir en una reivindicación de sí misma como escenario de diálogo, diversidad y creatividad.
El secretario de Cultura de la ciudad, Santiago Trujillo, explicó que Bogotá acoge anualmente unos 17.000 eventos culturales y que la mayoría «está siempre repleta porque la ciudadanía bogotana ama el arte y la cultura». En sus palabras: «La cultura es el espíritu de esta ciudad y por eso, cuando sentimos que invertimos en cultura, estamos invirtiendo en el espíritu de una sociedad».
Para el funcionario, la capital concibe la cultura como un escenario para «el diálogo desde la diferencia», el «debate argumentado» y para «aprender a trabajar en equipo y llegar a consensos y construir diálogos creativos». «Nos sentimos contentos porque Bogotá hoy no solo es reconocida internacionalmente, sino que sus mismos ciudadanos cada vez valoran más lo que se está haciendo en materia cultural», agregó.
Una política que va más allá de los eventos
Trujillo aclaró que el reconocimiento no responde únicamente a la cantidad de eventos que organiza la ciudad, sino también a una política que busca llevar la cultura a los distintos territorios y convertirla en una herramienta de encuentro ciudadano.
«Es un reconocimiento que no solamente valida una visión de política cultural en la ciudad (…) sino también posiciona a Bogotá como un escenario de desarrollo cultural en distintos ámbitos», explicó. Entre los proyectos que sustentan esa apuesta mencionó Más Cultura Local, Barrios Vivos y las Charlas Barriales, orientados a fortalecer el ecosistema cultural interno.
El secretario también subrayó las iniciativas que han posicionado a la capital ante el mundo, como Rock al Parque, el festival gratuito más grande de Latinoamérica, que este año celebra su trigésima edición entre el 10 y 12 de octubre con un cartel que encabezan, entre otros, la chilena Mon Laferte y las bandas argentinas Serú Girán y Rata Blanca.
Una ciudad diversa
Trujillo señaló que uno de los retos consiste en generar espacios donde distintas comunidades puedan encontrarse y expresar sus propias visiones. «Estamos en un escenario en donde la cultura cumple un papel de fortalecimiento del espíritu de la ciudad», dijo, y la describió como un punto de encuentro frente a las diferencias sociales, territoriales y culturales.
La apuesta se desarrolla en un contexto de restricciones presupuestarias por la presión fiscal que sufre la capital. Sin embargo, según Trujillo, se ha mantenido la cobertura de los programas culturales e incluso se han incorporado nuevos eventos y proyectos.