Escuchar un libro mientras se viaja al trabajo, se hace ejercicio o se realizan otras actividades cotidianas se ha convertido en una alternativa para consumir literatura y otros contenidos. En Colombia, los suscriptores de Spotify ya pueden acceder a audiolibros, una decisión que muestra cómo las plataformas digitales buscan ampliar su oferta más allá de la música y los pódcast.
Detrás de este cambio de hábitos hay un negocio en expansión. El mercado mundial de audiolibros alcanzó un valor estimado de US$11.000 millones en 2025 y podría llegar a US$58.500 millones en 2033, según las proyecciones citadas de Grand View Research.
La competencia reúne modelos distintos. Audible, propiedad de Amazon, combina suscripciones, compras individuales y producciones originales. Spotify integra los audiolibros a su ecosistema de audio, mientras Storytel se enfoca en suscripciones a catálogos de audiolibros y libros electrónicos.
Aunque el formato no requiere impresión, producirlo implica costos de narración, grabación, edición y promoción. La rentabilidad depende de la demanda y de los acuerdos de distribución entre autores, editoriales y plataformas.
Un formato adaptado a las rutinas cotidianas
Alejandra González Lasso, gestora social y cultural de la biblioteca de la Universidad El Bosque, explica que los audiolibros permiten aprovechar momentos en los que la lectura tradicional resulta poco práctica. “En una ciudad como Bogotá, donde los desplazamientos hacia los lugares de trabajo o estudio pueden ser largos, este formato permite aprovechar parte de ese tiempo para acercarse a una novela, una historia o un contenido de interés”, señala.
La escucha también puede facilitar el acceso a la literatura para algunas personas mayores con disminución de la capacidad visual y permite disfrutar de una obra sin depender constantemente de una pantalla. Sin embargo, escuchar no garantiza por sí solo una mayor comprensión: la atención y las condiciones en las que se consume el contenido siguen siendo determinantes.
El formato compite con pódcast, videos, redes sociales y otras opciones de entretenimiento. Por eso, González considera que el crecimiento de los catálogos debe estar acompañado de recomendaciones y selección editorial para ayudar a los usuarios a encontrar obras según sus intereses.
La producción de más títulos, especialmente de autores colombianos, representa una oportunidad, pero exige cuidar la calidad sonora y la narración. También persisten barreras como el precio de las suscripciones, la conectividad y la disponibilidad de dispositivos.
Como alternativa, González propone fortalecer el préstamo digital en bibliotecas y crear catálogos gratuitos mediante alianzas institucionales. La gratuidad, advierte, debe apoyarse en modelos de licenciamiento que reconozcan los derechos y remuneren el trabajo de autores, narradores y productores.
La ficción sigue dominando el mercado: representó el 64,5% de los ingresos en 2025, de acuerdo con Grand View Research. La oferta también incluye biografías, divulgación y desarrollo personal. En Colombia, la consolidación del formato dependerá de combinar catálogos atractivos, precios accesibles y producciones de calidad.
Los audiolibros más populares en Audible
Al cierre del viernes 9 de octubre, la lista de audiolibros en español más populares de Audible estaba encabezada por Drácula (Latin American Spanish Edition), de Bram Stoker. Le seguían Deja de ser tú, de Joe Dispenza, y La psicología del dinero, de Morgan Housel. El cuarto lugar lo ocupaba Las 48 leyes del poder, de Robert Greene.
Más que reemplazar al libro impreso o electrónico, los audiolibros amplían las formas de acercarse a la lectura y permiten incorporar historias y conocimientos a momentos que antes no estaban asociados con esta actividad.