Para la disciplina del Feng Shui, el comedor es uno de los espacios con mayor carga energética del hogar: se considera un símbolo directo de la nutrición, el sustento y la capacidad de generar y conservar la riqueza. Y dentro de esa lógica, la mesa principal funciona como punto de encuentro familiar y centro de atracción de vibraciones, por lo que el color del mantel ocupa un lugar determinante a la hora de activar el flujo económico o de contribuir al estancamiento.
Según esta práctica, la elección no es un asunto de gustos, sino de intención: cada tono está asociado a una energía específica que se busca activar. Estos son los colores que la disciplina recomienda para la mesa, y los que conviene dejar fuera del comedor.
Los colores que activan la abundancia
Amarillo y tonos dorados: se vinculan con la riqueza material, el sol y el oro. Su uso contribuye a la estabilidad financiera, promueve la sabiduría en la gestión de los gastos y estimula la conversación armónica durante las comidas.
Rojo y terracota: son los tonos más auspiciosos de esta disciplina y representan el éxito y la vitalidad. Se aconsejan para acelerar oportunidades financieras, y resultan idóneos en reuniones de negocios o celebraciones relevantes.
Verde: asociado a la salud, la renovación, la armonía y la expansión constante del dinero.
Los tonos que conviene evitar en la mesa
Azul oscuro y negro: se relacionan con la pérdida de recursos o con la sensación de que el dinero se escurre. Son los colores que tradicionalmente se evitan en la mesa principal si lo que se busca es un entorno de prosperidad.
Blanco y gris: evocan limpieza y neutralidad, pero pueden propiciar un ambiente de distancia, frialdad e inflexibilidad entre los integrantes del hogar.
Complementos para reforzar el Qi
Para maximizar el Qi (energía vital) en el comedor, la consultora de Feng Shui Lillian Too aconseja complementar el mantel con elementos simbólicos de nutrición y abundancia. De acuerdo con ella, un frutero con nueve naranjas o cítricos es una pieza central recomendada: en la cultura oriental el nueve simboliza la eternidad y los cítricos representan la fortuna de oro puro, además de actuar como limpiadores de malas vibraciones.
Los centros de mesa con flores frescas en tonos cálidos, amarillas o rojas, aportan vida activa (Yang) y atraen la prosperidad continua. Y un tercer recurso es el espejo ambiental: ubicar un espejo que refleje la mesa puesta duplica, simbólicamente, los alimentos y la riqueza del hogar.