La directora australiana Georgia Oakley prepara una nueva adaptación de "Sensatez y sentimiento", la novela de Jane Austen sobre las hermanas Dashwood. La película se estrenará el 16 de octubre y buscará apartarse del acabado elegante y luminoso asociado con varias producciones de época para mostrar de manera más directa la pobreza, el duelo y las tensiones familiares.
La historia sigue a Elinor y Marianne Dashwood, interpretadas por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, después de la muerte de su padre. La familia pierde su hogar y debe adaptarse a una situación económica mucho más limitada, mientras las dos hermanas enfrentan sus diferencias y las relaciones con varios pretendientes, interpretados por George MacKay y Herbert Nordrum.
Oakley creció viendo la versión cinematográfica de 1995, protagonizada por Emma Thompson y Kate Winslet, con Hugh Grant y Alan Rickman en papeles destacados. Aquella producción ganó el Óscar al mejor guion y contribuyó a renovar el interés por la obra de Austen. La directora reconoció que la nueva película inevitablemente será comparada con ese antecedente, aunque considera que una historia con tres décadas de distancia permite otra interpretación.
Una mirada sobre la dependencia económica
El guion de Diana Reid busca conectar la novela con preocupaciones que siguen vigentes, entre ellas la dependencia financiera y social de las mujeres y las desigualdades de clase. Para Reid, el conflicto entre las hermanas conserva una dimensión contemporánea porque aquello que atrae a una persona también puede convertirse en una fuente de irritación dentro de una relación cercana.
La producción también mostrará las consecuencias prácticas de la caída de la familia. Después de abandonar la propiedad de Sussex, las Dashwood se mudan a Barton Cottage, en Devonshire, acompañadas por un solo sirviente. En ese nuevo entorno deben lavar ropa, cocinar y cortar leña, tareas que en la mansión estaban a cargo de otras personas.
Menos brillo y más contacto con la naturaleza
La directora pidió un maquillaje mínimo, peinados sueltos y vestidos menos rígidos para que las protagonistas parecieran mujeres que acababan de atravesar una pérdida y una mudanza, no figuras preparadas para asistir constantemente a bailes. La intención fue construir una estética más relajada, oscura y cercana a la vida cotidiana.
Un equipo dedicado a la naturaleza registró paisajes del suroeste de Inglaterra y detalles como arañas, abejas y cambios de luz sobre las colinas. Oakley quería transmitir cómo se percibiría el tiempo en un mundo sin pantallas ni distracciones modernas, además de subrayar la relación de los personajes con el entorno.
La diseñadora de producción Francesca Di Mottola explicó que la película no se concentrará en las grandes mansiones de otras historias de época. En su lugar, mostrará habitaciones más oscuras y los esfuerzos concretos de las hermanas para adaptarse a una vida en la que deben encargarse de actividades que antes realizaban los empleados.
La profesora Linda Troost, especialista en las adaptaciones cinematográficas de Austen, recordó que otras versiones ya habían explorado formas de naturalismo. Sin embargo, consideró que todavía existe margen para mostrar con mayor crudeza las condiciones materiales de la época, desde la ropa sucia hasta las manchas y el desgaste cotidiano.
Oakley aclaró que su objetivo no es alcanzar una reconstrucción histórica estricta. Al retirar parte del brillo habitual del género, espera que las emociones de las hermanas queden en primer plano y que sus conflictos resulten más cercanos para el público actual.