Brasil se prepara para organizar el Mundial Femenino de la Fifa 2027, la primera edición del torneo que se disputará en Sudamérica, apoyado en un escenario de interés creciente por el fútbol femenino tanto en las pantallas como en los estadios.
Un estudio de la Fundación Getulio Vargas (FGV) elaborado para Embratur señala que la cita mundialista es una oportunidad para ampliar la visibilidad de la disciplina, atraer nuevas audiencias y conectar la competencia deportiva con el turismo.
El fútbol femenino, en pleno crecimiento
El crecimiento del público ya registra cifras concretas: el total de espectadores del Campeonato Brasileño Femenino A1 aumentó 7,3 % entre 2023 y 2025, mientras que la recaudación por boletería creció 40,8 % en el mismo período, según datos de OutField Strategies y Dibradoras citados en el informe.
El calendario también se expandirá. Para 2026, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) anunció una ampliación de las competiciones femeninas, con 84 % más partidos en el campeonato nacional.
La selección femenina brasileña, además, cosecha una buena percepción: una encuesta de Nexus y la CBF de 2024 indica que 73 % de los brasileños tiene una imagen positiva o muy positiva del combinado nacional, y 41 % asegura haber aumentado el seguimiento de sus partidos en la última década.
Ese entusiasmo local se suma al alcance internacional que dejó el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, que superó los 1.120 millones de espectadores televisivos en el mundo.
Turismo y economía, el otro objetivo
El torneo también se prepara como plataforma turística. Las llegadas aéreas de mujeres extranjeras a Brasil pasaron de 2.084.096 en 2024 a 2.823.555 en 2025, un incremento de 35,5 %, según cifras de la Policía Federal citadas por la investigación.
Los atractivos pueden ir más allá de los estadios. Según el estudio Visa–Embratur de 2025, 35,6 % de las turistas internacionales realiza actividades gastronómicas, 34,9 % participa en visitas culturales y 29,9 % hace actividades de observación de fauna y flora.
Para las aficionadas colombianas, la cercanía regional permitirá combinar el acompañamiento a las futbolistas con experiencias de gastronomía, cultura y naturaleza brasileñas, destaca el informe.
La apuesta tiene además un componente económico: la FGV estima que el ciclo de preparación y realización del Mundial Femenino de 2027 movilizará más de 1.700 millones de dólares y generará 73.700 empleos directos e indirectos, con impacto en hospedaje, alimentación, transporte y entretenimiento. Con ocho ciudades sede, Brasil busca recibir a los aficionados y, según el estudio, construir un legado que impulse el fútbol femenino y una mayor participación de niñas y mujeres en el deporte.