Brasil prorrogó hasta el 31 de diciembre el impuesto del 12% sobre las exportaciones de petróleo crudo, tras la decisión del comité ejecutivo de la Cámara de Comercio Exterior del jueves, que el Gobierno hizo pública el viernes con el objetivo de mantener el suministro interno normal de productos petrolíferos.
La tasa fue introducida en marzo por el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para compensar el costo fiscal de las subvenciones a los combustibles, adoptadas para proteger a los consumidores de la subida de los precios internacionales del petróleo provocada por el conflicto entre Irán y Estados Unidos.
El Ministerio de Hacienda fue quien solicitó la extensión, alegando las condiciones adversas que persisten a causa de ese conflicto y la necesidad de mantener el abastecimiento nacional de derivados, principalmente diésel, en niveles normales.
En la misma reunión, la comisión también dio un paso en la escalada comercial con Estados Unidos: creó un grupo de trabajo para evaluar un proceso de reciprocidad, según informó el propio Gobierno brasileño.
Washington había anunciado en julio aranceles de 25% sobre algunos productos brasileños, alegando prácticas comerciales desleales, además de tasas de 12,5% sobre productos de decenas de países, incluido Brasil, por acusaciones de una aplicación laxa de las prohibiciones sobre el trabajo forzoso. Brasilia inició en agosto un proceso que podría derivar en medidas recíprocas contra Estados Unidos.