David Vélez, CEO y fundador de Nu, planteó eliminar la tasa de usura en Colombia como una vía para ampliar el acceso de más personas al crédito formal. Según el empresario, el límite a los intereses, pensado para proteger al consumidor, puede terminar logrando lo contrario.
Su argumento parte de la mecánica del préstamo: otorgar dinero implica un riesgo de impago, y cuando una entidad tiene poca información para evaluar a una persona, ese riesgo es más difícil de determinar. Si la tasa máxima permitida no alcanza a cubrir el riesgo de la operación, la entidad simplemente puede negar el préstamo.
«El resultado para esa persona no es crédito más barato: es quedarse sin crédito», señaló Vélez. Y ante la falta de opciones dentro del sistema formal, agregó, algunas personas terminan en mecanismos como el 'gota a gota', donde enfrentan costos considerablemente mayores y riesgos asociados con amenazas y violencia.
La paradoja del tope a los intereses
Para dimensionar el problema, Vélez citó un informe de Anif y Colombia Fintech de 2025 según el cual más del 65% de los adultos en Colombia no tenía crédito formal. El mismo documento estima tasas anuales promedio del 'gota a gota' cercanas al 382% para personas y al 666% para mipymes.
Allí, según el CEO de Nu, está la paradoja del límite a los intereses: una medida diseñada para proteger al consumidor puede cerrarle el acceso al crédito formal y exponerlo a alternativas de financiación mucho más costosas.
Vélez también cuestionó la efectividad de los controles de precios en general y los comparó con otras intervenciones gubernamentales. Mencionó las políticas sobre alquileres de apartamentos en Nueva York y Buenos Aires, así como la fijación de precios de alimentos aplicada en Venezuela décadas atrás. A partir de esos casos, defendió que el mercado puede determinar mejor el precio de un producto que una política estatal.
Más competencia y transparencia
La propuesta de Vélez no se limita a eliminar el tope. Advertió que esa medida no sería suficiente por sí sola y la acompañó de tres condiciones: aumentar la competencia entre entidades, exigir transparencia en los costos y mantener mecanismos de protección contra los abusos.
El empresario vio en los avances tecnológicos una oportunidad para que el sistema financiero colombiano compita más. Entre las herramientas que destacó está Bre-B, que, según explicó, puede permitir a entidades digitales como Nu competir con los grandes bancos sin necesidad de una red de sucursales.
Se suman los pagos digitales, que generan un historial que, con autorización del cliente, puede usarse para evaluar a personas y negocios que antes eran difíciles de analizar por las entidades. Y Open Finance, el esquema que permite compartir información con otras entidades para acceder a distintas ofertas.
Para el fundador de Nu, más alternativas formales golpearían principalmente al mercado informal de préstamos: «¿Quién perdería con más alternativas formales? El 'gota a gota'», afirmó.