Medellín se consolidó como uno de los epicentros turísticos y culturales de Colombia, y la vivienda turística se convirtió en un motor de su economía: durante 2025, la actividad de anfitriones y huéspedes de Airbnb en la ciudad generó de forma indirecta más de $520.000 millones en ingresos fiscales, según cifras de la plataforma.
Esos recursos contribuyen directamente a la inversión pública local. La plataforma se encuentra inscrita en el Registro Nacional de Turismo (RNT) desde agosto de 2022, dentro del ecosistema digital regulado del país.
Una derrama que trasciende a la ciudad
El fenómeno no es exclusivo de Medellín. Al cierre de 2024, la actividad impulsada por huéspedes y anfitriones en la plataforma generó en Colombia un impacto económico superior a $10,6 billones, del cual más de $9 billones llegaron directamente a los comercios locales. La dinámica sostiene empleo directo e indirecto para restaurantes, operadores turísticos, guías, transportadores y una amplia cadena de prestadores de servicios.
En el plano de las familias, la derrama funciona como una fuente de ingresos complementaria. Los anfitriones medellinenses generaron en 2025 ingresos superiores a $435.000 millones, cifra que supera los $550.000 millones si se suma toda Antioquia.
Dos datos ayudan a dimensionar el modelo: más del 70 % de los anfitriones en Colombia opera un solo espacio en la plataforma, y más del 40 % del gasto de los viajeros ocurre en el mismo barrio donde está ubicado el alojamiento, con efecto directo sobre el comercio de barrio y la economía popular.