La Asamblea General de la ONU arrancó este martes, 22 de septiembre, con la mirada puesta en Donald Trump, que tomará la palabra ante el órganoington casi cuatro años después de su regreso a la Casa Blanca y justo cuando el mundo acumula guerras, tensiones económicas y una carrera tecnológica sin reglas claras.
NO la puerta a un fin de semana con encuentros bilaterales, el debate general es el primer foro multilateral de la temporada y también una caja de resonancia para el pulso global. La sede de la ONU, situada a orillas del East River, acoge esta semana a cientos de delegaciones y grandes protagonistas como el propio Trump, que llega a esta cita como acérrimo crítico de una institución a la que acusa de no resolver los grandes conflictos internacionales.
Un tono sombrío de Guterres, que pidió cooperar en IA
En su último discurso como secretario general de la ONU, el portugués António Guterres trazó un panorama sombrío del estado del mundo y pidió a las potencias abandonar los combustibles fósiles, algo que se aleja de la política energética de Washington y, al mismo tiempo, pidió colaboración entre potencias frente a algo tan reciente como la inteligencia artificial (IA). "Los gobiernos con las mayores capacidades en IA tienen las mayores responsabilidades ante la humanidad", dijo Guterres.
Sobre Israel y los palestinos, el secretario general advirtió que la violencia, el desplazamiento y la expansión de asentamientos en Cisjordania está "despertando el fantasma de la limpieza étnica" y reclamó a la comunidad internacional que no se abandone la solución de dos Estados.
La agenda de Trump: Groenlandia, Venezuela y un frente interno difícil
El año pasado, en esta misma Asamblea, Trump lanzó un ataque frontien contra la ONU: la acusó de inacción mientras se jactaba de haber puesto fin a siete guerras en pocos meses. Esta vez llega con las manos atadas por la guerra de Irán, cuya escalada afecta la circulación mundial de petróleo y gas, y con un escenario interno difícil: la mitad de mandato y una impopularidad creciente alimentada por el aumento del costo de la vida.
El mandatario, sin embargo, tiene previsto celebrar el acuerdo recién firmado con Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia, un asunto que provocó una grave crisis con los europeos tras sus amenazas de anexionar ese territorio. También tenía previsto reunirse con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que gobierna bajo fuerte presión estadounidense desde la captura de Nicolás Maduro en enero.
Trump además conformó los encuentros con los líderes de su alianza regional, el Escudo de los Américas, lanzada para coordinar la lucha contra el crimen organizado, y con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, en momentos en que el conflicto con Rusia se ha intensificado en los últimos meses.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ya anunció que aprovechará su discurso para pedir a su homólogo estadounidense que "no se entrometa" en las elecciones de Brasil, donde aspira a un nuevo mandato frente al candidato de derecha Flavio Bolsonaro, aliado de Trump.
El francés Emmanuel Macron tomará la palabra por última vez como jefe de Estado, con la defensa del multilateralismo como eje de su intervención en un contexto en el que también hay otra reunión clave: la cumbre entre Xi Jinping y Trump prevista para esta semana en Estados Unidos, con comercio, IA y Taiwán sobre la mesa.