El conflicto entre Estados Unidos e Irán cumple siete meses con una nueva escalada: los rebeldes hutíes lanzaron un ataque coordinado con misiles balísticos, misiles de crucero y drones contra objetivos en Arabia Saudita, que dejó explosiones y serias demoras cerca del aeropuerto internacional de Riad.
Tras el ataque, el Departamento de Estado de EE. UU. emitió una alerta de seguridad urgente en la que instó a sus ciudadanos en Medio Oriente a extremar precauciones o reconsiderar sus viajes, ante el peligro de una «escalada imprevista» que podría provocar cancelaciones masivas de vuelos e interrupciones en el espacio aéreo.
La gravedad del escenario llevó al presidente Donald Trump a interrumpir su estancia en Camp David y regresar de emergencia a la Casa Blanca. Los servicios consulares advirtieron, además, que Irán y sus milicias aliadas podrían perpetrar ataques contra intereses, empresas e instituciones estadounidenses en diversas partes del mundo.
Advertencias militares y una vía diplomática abierta
El Comando Central Khatam al-Anbiya del ejército iraní advirtió que responderá con «ataques devastadores, continuos y dolorosos» contra todas las bases e intereses de EE. UU. en la región si Washington «comete un error».
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, respaldó la doctrina de «luchar y negociar al mismo tiempo» y remarcó que será imposible reabrir el estrecho de Ormuz —paralizado desde los bombardeos de EE. UU. e Israel contra objetivos iraníes a finales de febrero— mientras Estados Unidos no acepte las condiciones fijadas por Teherán.
Esas exigencias, transmitidas a la Casa Blanca por mediadores como Qatar y Pakistán, contemplan el cese total de las hostilidades en todos los frentes, el desbloqueo de los activos financieros iraníes congelados y el fin del bloqueo naval.
La vía diplomática no se ha cerrado por completo. Trump sugirió la posibilidad de reunirse con el mandatario iraní, Masud Pezeshkian, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York. En declaraciones a Fox News, explicó que evalúa varios caminos: «arrasar Irán, dejarles que se pudran por la vía económica o pactar», e insistió en que el conflicto armado resulta indispensable para evitar que Teherán desarrolle armas nucleares.
Sobre la ofensiva hutí, Trump aseguró que su administración mantiene canales de comunicación con la milicia, la cual habría aceptado no entrar en combate directo contra las fuerzas estadounidenses.
El golpe a la economía de EE. UU.
Las secuelas del conflicto en el Golfo Pérsico golpearon de lleno la economía estadounidense: el precio promedio de la gasolina se disparó a US$4,48 por galón, un aumento de US$1,27 frente al año anterior. Trump minimizó las quejas al calificar el incremento como «un precio muy barato a pagar», pero trabajadores y pequeños comerciantes expresan una profunda frustración por el deterioro de su poder adquisitivo.
A solo siete semanas de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre, las dificultades económicas amenazan las aspiraciones del Partido Republicano. Sondeos nacionales recientes revelan que más del triple de los votantes afirma estar quedándose atrás financieramente y que la mayoría considera que las políticas de la administración han empeorado la economía del país.