El satélite TEMPO, desarrollado por la NASA, permite observar cada hora cómo se forman, se desplazan y se disipan los contaminantes sobre América del Norte. El instrumento opera a unos 35.000 kilómetros sobre el ecuador y ofrece información casi en tiempo real sobre la calidad del aire.
La herramienta fue especialmente útil durante los episodios de humo provocados por incendios forestales en Canadá y Estados Unidos. En ciudades como Portland, Nueva York, Denver, Chicago y Toledo, el deterioro del aire llevó a cancelar actividades al aire libre y a modificar la operación de servicios públicos.
Una visión continua de los contaminantes
A diferencia de satélites anteriores, que ofrecían una o dos imágenes diarias, TEMPO registra la evolución de la contaminación durante el día. Sus mediciones permiten estudiar el llamado “clima químico” de la atmósfera, que cambia según la luz solar, el calor, el viento y las fuentes de emisión.
El espectrómetro del satélite analiza la absorción de luz ultravioleta y visible para estimar concentraciones de dióxido de nitrógeno, formaldehído, aerosoles y ozono troposférico, con una resolución aproximada de 10 kilómetros cuadrados.
Los contaminantes secundarios, como el ozono y las partículas PM2,5, se forman mediante reacciones químicas en la atmósfera. Sus precursores pueden provenir de aeropuertos, zonas industriales, tráfico, agricultura e incendios forestales, lo que dificulta determinar con precisión el origen de cada episodio.
El humo puede recorrer cientos de kilómetros
Las observaciones de TEMPO ayudan a establecer cuándo un pico de contaminación tiene relación con fuentes locales y cuándo está asociado con humo transportado desde otras regiones. El satélite también permite estimar la altura de las columnas de humo y analizar cómo la luz solar favorece la formación de ozono cerca de la superficie.
En Connecticut, investigadores utilizaron estas mediciones para estudiar el impacto de los incendios procedentes de Canadá en los episodios de ozono registrados durante el verano. En Maryland, los datos ayudaron a relacionar los aumentos locales de ozono con zonas industriales y con el corredor de la Interestatal 95.
Información para proteger la salud
La información horaria también puede mejorar los modelos de predicción y las decisiones de las autoridades. Con ella, los gobiernos pueden identificar precursores de contaminantes, emitir alertas más oportunas y decidir si es necesario cancelar actividades deportivas, trasladar jornadas al interior o recomendar medidas de protección.
El satélite también se utiliza para estudiar la exposición en la Ciudad de México. Allí, las mediciones de dióxido de nitrógeno alcanzan sus mayores niveles durante la hora pico de la mañana, un dato que permite relacionar los cambios de contaminación con el aumento de visitas a los servicios de urgencias.