El Kennedy Center, uno de los centros culturales más emblemáticos de Washington, atraviesa una crisis que combina la amenaza de un cierre, una posible bancarrota y una batalla judicial en torno al nombre de Donald Trump.
Durante la segunda presidencia de Trump, la institución se ha visto sacudida por decisiones políticas y judiciales. El conflicto ha incluido cambios en el nombre del escenario y ha puesto en duda incluso la realización de las restauraciones necesarias en su sede.
La fachada del edificio permanece cubierta por andamios y lonas desde que un juez ordenó retirar el nombre de Trump, en una disputa que convirtió al centro cultural en un símbolo del pulso entre el poder político y las instituciones.
El último año ha sido, en la práctica, un campo de batalla para el presidente en torno al Kennedy Center, en medio de un escenario de incertidumbre sobre el futuro financiero del escenario cultural.