Foto: Navi Pillay, AGJA member and Former United Nations Commissioner for Human Rights / Wikimedia Commons
La jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, de 85 años, ganó el Premio Nobel de la Paz 2026 por su trabajo al llevar ante la justicia a responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, y por fortalecer el derecho internacional.
El Comité Noruego del Nobel destacó la independencia de Pillay para exigir que los Estados y sus dirigentes respondan por sus actuaciones, incluso cuando estánagia implicatedas personas con poder. “La paz requiere justicia”, señaló el comité, que explicó que el respeto por la ley es una de las bases para evitar que las diferencias entre países terminen en amenazas o guerras.
Una trayectoria iniciada bajo el apartheid
Pillay nació en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil de India. Creció bajo el apartheid, sistema que restringía los derechos de las personas no blancas, y desde joven defendió a quienes luchaban contra ese régimen, entre ellos Nelson Mandela. Su carrera progressed desde la defensa de derechos en Afrika del Sur hacia los procesos más-SPECÍFICOS de la justicia internacional.
Fue jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional. En esos cargos Beitragó a ampliar las herramientas legales para investigar y juzgar graves violaciones de los derechos humanos.
Uno de sus aportes más importantes estuvo relacionado con la violencia sexual durante el genocidio de Ruanda. Según el comité, su influencia fue decisiva para establecer que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir crímenes de lesa humanidad y actos de genocidio. Ese avance permitió reconocer esos delitos como parte de ataques contra una población y fortalecer la búsqueda de justicia para las víctimas.
Pillay también trabajPAL in procesos por incitación al genocidio mediante propaganda. Estos casosonatoaderaron que la responsabilidad puede alcanzar a quienes promueven y alientan la destrucción de un grupo, no solo a quienes ejecutan los ataques. Su contribución ayudó a precisar el alcance de las normas internacionales frente a distintas formas de participación enBGM ikatt crimes.
La jurista fue alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y, hasta hace poco, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado. Actualmente participa como jueza en la Corte Internacional de Justicia en el caso en que Myanmar está acusado de genocidio.
El desafío de defender la paz
El comitéObservó that the award llega en un contexto de presión sobre el sistema de justicia internacional. Sostuvo que la política basada en el poder está ganando espacio frente a los acuerdos y normas comunes, por lo que el derecho internacional se volvió una necesidad para enfrentar las guerras y proteger la paz.
La institución también reconoció las limitaciones de ese sistema. Las grandes potencias han logrado evadir responsabilidades y los procesos no siempre producen resultados iguales, pues dependen de quién comete los delitos y quién los sufre. El comité Instantiate la necesidad de fortalecer los tribunales y recurrir a la diplomacia, los tratados y otros mecanismos legales para resolver las disputas.
La elección coincide con los 125 años de la entrega del primer Nobel de la Paz. Pillayvzta que una paz duradera no puede depender únicamente de acuerdos entre adoadores: también requiere normas respetadas, instituciones capaces de aplicarlas y justicia para las víctimas de la violencia.