Centenares de manifestantes recorrieron la Avenida El Dorado de Bogotá, desde las puertas de la Embajada de Israel hasta la sede de la delegación diplomática de Palestina, en el tercer aniversario de los ataques del 7 de octubre perpetrados por Hamás.
La jornada, en rechazo al acercamiento que el Gobierno de Abelardo de la Espriella sostiene con Israel, arrancó frente a la delegación diplomática israelí, con banderas tricolores con el triángulo rojo y pancartas como “Alto al genocidio en Palestina” o “Poner fin al genocidio de Israel/EEUU contra Gaza”.
Los asistentes exhibieron kufiyas y desplegaron una bandera gigante de Palestina desde la parte alta de un puente peatonal sobre la avenida. Durante el retumbaron arengas como “Fuera sionistas de América Latina” y “No es una guerra, es un genocidio”.
“Estamos aquí rechazando el genocidio y la ocupación israelí contra Palestina”, sostuvo María, integrante del Partido Socialista de los Trabajadores. La manifestante añadió que Gaza se encuentra destruida, con las personas bajo los escombros, y que hay masacres y bombardeos diarios en Gaza y Cisjordania.
La embajadora de Israel en Bogotá, Vivian Aisen, denunció vandalismo en la sede diplomática y criticó severamente la movilización en la red social X. “Mientras recordamos a las víctimas de la masacre, una turba decidió manifestarse frente a la Embajada de Israel, convirtiendo un día de dolor en una provocación”, escribió.
Para Aisen, ese 7 de octubre representa “un día de duelo, memoria y respeto”. “Manifestarse frente a la Embajada precisamente hoy es una profunda falta de empatía y respeto. La ignorancia y el fanatismo les llevan a cruzar cualquier límite. 7 de octubre: no olvidamos”, añadió.
Un cuestionamiento directo al Gobierno
La marcha también sirvió como escenario de cuestionamiento al presidente Espriella, quien dio un giro a la política exterior del país al profundizar vínculos con Estados Unidos y restablecer relaciones con Israel, rotas en mayo de 2024 por el entonces presidente Gustavo Petro a raíz de la ofensiva en Gaza.
“Con Petro por lo menos hubo un corte de relaciones con Israel, pero ahora están de vuelta; es una situación inaceptable”, afirmó la manifestante María Eugenia Martínez a los medios presentes. Jorge Martínez, otro participante, sostuvo que la decisión del Gobierno de Petro fue “correcta” y lamentó que no se hubiera extendido por más países de la región.
Los ataques iniciales de Hamás dejaron un saldo de casi 1.200 muertos y 251 rehenes. En respuesta, la ofensiva militar israelí posterior ha dejado cerca de 74.200 palestinos muertos, según cifras del Ministerio de Sanidad de Gaza, un balance que expertos de la ONU y organizaciones internacionales han definido como genocidio.