El pago parece legítimo: la víctima compra por internet, usa PSE o Bre-B y guarda el comprobante. Pero el dinero puede terminar en una cuenta utilizada para adquirir criptomonedas como USDT y luego pasar a una billetera digital controlada por un desconocido. Vurelo advierte que los casos crecieron 15 % en 2026 y Asobancaria reporta reclamos por fraude por más de $967.000 millones.