Pagar los recibos de agua, luz o gas por internet puede convertirse en una trampa si el usuario llega a una página falsa. Los delincuentes están suplantando a empresas de servicios públicos para dirigir a sus víctimas hacia portales diseñados para aparentar legitimidad y capturar información durante el proceso de pago.
La modalidad se conoce como Search Engine Phishing y puede comenzar cuando una persona escribe en un buscador el nombre de la empresa que presta el servicio. En lugar de entrar al sitio oficial, el usuario puede seleccionar un anuncio fraudulento ubicado entre los primeros resultados.
Las alertas incluyen casos relacionados con portales de cobro que suplantan al Acueducto de Bogotá y a empresas regionales de servicios públicos en el Caribe y el Valle del Cauca. El engaño también puede llegar por mensajes de texto o correos electrónicos que contienen enlaces para pagar una factura.
Por qué aumenta el riesgo para los usuarios
El problema está relacionado con la fragmentación de los canales de pago. Según el análisis sectorial citado en la alerta, un hogar promedio en Colombia debe gestionar entre cuatro y siete facturas al mes en plataformas diferentes.
Esa rutina obliga a consultar varios portales, recordar diferentes rutas de acceso y repetir el procedimiento para cada obligación. La urgencia por encontrar rápidamente el sitio correcto puede llevar a una persona a confiar en el primer enlace disponible o en una dirección recibida por mensaje.
Warino Viveros, CEO de Wepago, explicó que el riesgo aparece incluso antes de la transacción. “Antes de pagar, el usuario tiene que encontrar dónde hacerlo. En esa búsqueda fragmentada es donde se concentra hoy el riesgo de fraude”, afirmó.
La situación no significa que todos los pagos digitales sean inseguros. La alerta se concentra en la posibilidad de que el usuario sea conducido a un sitio fraudulento mientras intenta cumplir una obligación legítima.
Qué revisar antes de pagar una factura
La primera recomendación es ingresar directamente a la dirección del portal de la empresa o consultar sus canales oficiales para identificar las opciones de pago autorizadas.
También conviene revisar con atención los resultados del buscador, pues el primer enlace no siempre es el correcto y los anuncios pueden utilizarse para promocionar páginas fraudulentas.
Si el enlace llega por SMS o correo electrónico, es necesario confirmar con la empresa que el canal sea legítimo. Ante cualquier duda sobre la dirección o la página, lo más seguro es detener el proceso y buscar orientación en los medios oficiales del prestador.