Las empresas llevan más de dos años aumentando su inversión en inteligencia artificial, pero una parte importante todavía no consigue demostrar que ese gasto se traduzca en productividad, eficiencia o resultados financieros.
Un estudio de GFT Technologies, basado en una encuesta a 945 directores de tecnología de compañías con ingresos anuales de al menos 500 millones de dólares en 19 países, encontró que el 89% de los ejecutivos teme que la inversión global en IA esté creciendo más rápido que el valor que puede aportar a los negocios.
La investigación también recoge datos de Gartner y McKinsey. Según las cifras citadas, solo el 22% de las organizaciones ha logrado escalar la inteligencia artificial en varias unidades de negocio, mientras que el 37% afirma que la tecnología tuvo un efecto positivo en las ganancias antes de intereses e impuestos.
Los sistemas heredados frenan los proyectos
El principal obstáculo no siempre está en los modelos o las herramientas de IA. Muchas compañías intentan incorporar estas capacidades sobre plataformas tecnológicas antiguas, lo que dificulta conectarlas con los datos, las aplicaciones y los procesos del negocio.
El 99% de los CIOs y CTOs consultados afirmó que la IA de sus organizaciones funciona sobre sistemas heredados o está conectada con ellos. Además, el 95% señaló que esas plataformas provocan algún retraso en el despliegue y la ampliación de la tecnología; para el 56%, el impacto es moderado o importante.
Las limitaciones ya han afectado proyectos concretos. El 84% de los ejecutivos aseguró que su organización canceló al menos un piloto o proyecto de IA por problemas relacionados con sus sistemas heredados. De ese grupo, el 62% reportó una cancelación y el 22% dijo que tuvo que hacerlo en más de una ocasión.
La seguridad es otro de los riesgos señalados: el 93% considera que ejecutar inteligencia artificial sobre sistemas heredados sin modernizarlos terminará provocando una crisis de seguridad empresarial.
La modernización es clave para pasar de las pruebas a la escala
El estudio indica que solo el 15% de las organizaciones considera completa o casi completa su modernización tecnológica. Otro 48% afirma que el proceso avanza según lo previsto, mientras que el 27% reconoce que comenzó, pero está retrasado. El 9% aún no lo ha iniciado.
Modernizar no implica únicamente reemplazar servidores o aplicaciones. También requiere revisar las conexiones entre sistemas, los flujos de información y los mecanismos de seguridad necesarios para incorporar nuevas herramientas sin aumentar los riesgos operativos.
Los resultados muestran la diferencia entre probar un modelo en una tarea específica y llevarlo a las operaciones diarias. Para que la inversión genere un retorno medible, las compañías deben resolver al mismo tiempo los problemas de infraestructura, integración y seguridad.