Mark Zuckerberg reconoció que Meta Platforms comprometió entre US$100.000 millones y US$200.000 millones para construir la infraestructura necesaria para sus productos de inteligencia artificial antes de tener certeza de que la apuesta tendría éxito.
La revelación fue hecha durante una conversación con John Collison en el podcast Cheeky Pint. Zuckerberg recordó que llegó a preguntarle a Alexandr Wang, responsable del área de IA de Meta, si estaba seguro de que el proyecto funcionaría.
Wang admitió que tampoco podía garantizar el resultado. Según su explicación, no estaba claro hacia dónde avanzaría el equipo ni si la tecnología justificaría el nivel de inversión. Zuckerberg también contó que Susan Li, directora financiera de Meta, advirtió varias veces sobre el costo que tendría un eventual fracaso.
Una apuesta bajo presión de los inversionistas
Meta ha defendido repetidamente su estrategia de inteligencia artificial, pero sus accionistas han expresado inquietud por el crecimiento del gasto y por la velocidad con la que la empresa podría convertir esas inversiones en ventas y beneficios.
La compañía presentó un nuevo modelo de IA que, según sus directivos, tiene capacidades comparables con ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic en tareas de programación y resolución de asuntos financieros o legales. El desempeño de ese sistema será una prueba para la estrategia con la que Zuckerberg busca fortalecer el equipo de inteligencia artificial de Meta.
Meta también lanzó Muse, un asistente diseñado para tareas como comprar productos, adquirir entradas de cine y programar citas. Zuckerberg señaló que tampoco tenía certeza sobre la reacción de los consumidores ante este servicio y que la expectativa inicial era que necesitaría ajustes.
La empresa compite en esta carrera con Alphabet, OpenAI y Anthropic, y se mantiene entre las compañías tecnológicas que más recursos destinan a centros de datos para inteligencia artificial.
Los inversionistas podrán revisar el impacto financiero de esta estrategia cuando Meta publique sus resultados después del cierre del mercado del 21 de octubre. En el trimestre anterior, la empresa registró su flujo de caja libre más bajo en años por el aumento del gasto en centros de datos y gafas inteligentes, un resultado que coincidió con una caída de 8% en sus acciones.