La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) recomendó mejorar la operación actual del aeropuerto El Dorado de Bogotá y planificar sus futuras ampliaciones junto con medidas que permitan atender el crecimiento de la demanda sin afectar la competitividad de las tarifas aéreas.
En su boletín de septiembre de 2026, el organismo advirtió que construir más infraestructura no garantiza por sí solo una mayor capacidad efectiva. Por eso, planteó coordinar las inversiones físicas con ajustes operacionales que permitan utilizar mejor los recursos disponibles.
Tres frentes para mejorar la capacidad
El primer frente consiste en avanzar en procedimientos de aproximaciones paralelas independientes para aprovechar de manera más eficiente las dos pistas del aeropuerto.
La segunda prioridad es optimizar la gestión del espacio aéreo mediante ajustes en las rutas, las secuencias y los flujos de tránsito. La tercera es fortalecer el control de tránsito aéreo con recursos, procedimientos y capacidades acordes con las necesidades de El Dorado.
IATA sostuvo que estas medidas deben desarrollarse al mismo tiempo que las decisiones sobre expansión física, de modo que la infraestructura y la operación respondan a una planificación integrada.
La organización pidió evaluar los proyectos más allá de sus dimensiones físicas. El análisis debe incluir la capacidad de las pistas, las posiciones de estacionamiento de aeronaves, el espacio aéreo, las terminales y los accesos terrestres.
También recomendó entregar información transparente sobre los posibles efectos de cada inversión en las tasas, los cargos aeroportuarios y los costos de operación, debido a su impacto potencial en el precio final de los tiquetes.
El organismo considera que El Dorado debe conservar su competitividad como centro de conexiones regional y evitar cobros adicionales que puedan encarecer los viajes de los pasajeros en conexión.
IATA propuso que la Aeronáutica Civil lidere las decisiones sobre capacidad y operación, con participación de operadores, aerolíneas y otros actores del sector desde las primeras etapas de los proyectos. Además, recomendó establecer criterios técnicos para activar inversiones y ejecutar las ampliaciones por fases, según la evolución de la demanda.
Paula Bernal, country manager de IATA en Colombia, señaló que las inversiones deben responder a necesidades operacionales, preservar la competitividad y proteger el acceso de los usuarios al transporte aéreo. La organización agregó que este modelo también puede aplicarse a otros aeropuertos colombianos, siempre que las soluciones respondan a sus condiciones específicas.