Nicolás Maduro y Cilia Flores comparecieron nuevamente ante el juez federal Alvin Hellerstein en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrentan cargos relacionados con una presunta conspiración para torturar a opositores políticos y militares en Venezuela. La audiencia se realizó el 15 de octubre y ambos se declararon no culpables.
Como las cámaras fotográficas y de televisión no están permitidas en la sala, el registro de la diligencia quedó en manos de los ilustradores judiciales. En los bocetos de la artista Jane Rosenberg se observa a Maduro y Flores mientras escuchan los cargos, con sus abogados ubicados detrás de ellos.
Maduro fue visto más delgado que en las primeras imágenes difundidas después de su captura por fuerzas estadounidenses. Según el registro de la audiencia, mantuvo la postura mientras escuchaba las acusaciones, que calificó de falsas. En una diligencia de marzo había sido retratado sonriente, tomando notas y conversando con sus defensores; esta vez se le observó más inquieto e intercambiando comentarios con ellos.
Flores, por su parte, permaneció callada durante la comparecencia. Hasta comienzos de octubre había solicitado prisión domiciliaria debido a problemas cardíacos, según lo referido en la información sobre el caso.
Maduro y Flores permanecen detenidos en una prisión federal de Brooklyn bajo un régimen que limita su acceso a periódicos e internet, aunque pueden comunicarse por teléfono con sus familiares y abogados.