Las bolsas de Asia cerraron con resultados mixtos tras un desplome de las acciones de semiconductores que llegó a activar un mecanismo de freno a la venta en Corea del Sur y contrarrestó el empuje del retroceso del crudo, asociado a una posible desescalada de la guerra entre Estados Unidos e Irán después de las victorias demócratas en las elecciones de mitad de mandato.
El Kospi surcoreano cerró con una caída del 5,3 % luego de activar un mecanismo de restricción de ventas a comienzos de la jornada, en el fragor del desplome de las acciones de chips.
Japón no escapó del todo: su Nikkei 225 retrocedió un 1,7 %, aunque el índice más amplio TOPIX subió un 1,2 %. Las acciones japonesas ligadas a los chips y a la inteligencia artificial prolongaron las pérdidas del día anterior.
China marcó el contraste: el índice Shanghai Shenzhen CSI 300 subió un 0,3 %, el Shanghai Composite avanzó un 0,1 % y el Hang Seng de Hong Kong se disparó un 3,6 %, impulsado por los fabricantes de chips nacionales tras el recorte de 25 puntos básicos del Banco Popular de China en la tasa de su facilidad de préstamos para recompras de acciones y adquisiciones de participaciones, llevada al 1 %.
Europa resiste pese a Londres y París
Las bolsas europeas consolidaron un potente rally para cotizar cerca de sus niveles más altos desde agosto. El Stoxx 600 paneuropeo rebotó desde los mínimos de junio sostenido por la confianza en los fundamentales de las empresas, en una jornada en la que la caída de los costes energéticos y los buenos resultados en la cadena de suministro de inteligencia artificial pesaron más que las tensiones de los mercados de deuda.
El CAC 40 francés y el FTSE 100 de Londres subieron un 1 % cada uno, el IBEX 35 español avanzó un 0,9 % y el FTSE MIB italiano un 0,3 %. El DAX alemán quedó presionado por la caída del 4 % de Arm Holdings, que pronosticó unos ingresos para el tercer trimestre apenas por encima de lo que esperaba Wall Street.
El foco monetario estará en Londres: se espera que el Banco de Inglaterra anuncie el jueves una subida de tipos de 25 puntos básicos, hasta el 4,00 %, su primera alza en tres años.
También pesó la tensión social en Francia: cientos de miles de personas se manifestaron el jueves en las principales ciudades del país, acompañados por huelgas generalizadas en el sector público que perturbaron el transporte, la educación y los servicios municipales.
El efecto electoral: petróleo en alza y oro a máximos
El nuevo Congreso también está en juego para los mercados: los demócratas ganaron sólidas mayorías en ambas cámaras y se espera que impulsen una política orientada al costo de la vida, deshagan los aranceles de la administración Trump y, potencialmente, apunten al fin de la guerra con Irán.
Ello alimentó la expectativa de que, con una desescalada, podría volver a fluir más petróleo a través del estrecho de Ormuz: los futuros del Brent subían un 0,9 %, a US$95,56, y los del WTI un 0,2 %, a US$88,31, en contraste con la caída de más de un 8 % que http JaduídpSignificó una caída mayor al 8 % en la sesión previa.
El reverso del repunte demócrata: se anticipa una regulación más estricta de la inteligencia artificial y de los centros de datos, una perspectiva que ya provocó fuertes caídas en las acciones de ese sector.
El oro extendió su rally drove por un dólar y unos rendimientos del Tesoro más débiles: el metal al contado subía un 1,6 %, hasta US$4.125,68, y los futuros un 1,5 %, hasta US$4.134,62.
La agenda sigue el jueves con las solicitudes semanales de subsidio de desempleo y el informe de recortes de empleo de Challenger, y culmina el viernes con las nóminas no agrícolas de octubre, el dato que puede orientar a la Reserva Federal —de la que se espera un nuevo alza de tipos en diciembre—. También presentan cifras Parker-Hannifin, Southern Company, Duke Energy y Airbnb.