El Cañón del Chicamocha, uno de los paisajes más representativos de Santander, fue incluido entre los 100 nuevos Sitios de Patrimonio Geológico de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), un listado que reúne lugares excepcionales para comprender la historia y la evolución de la Tierra.
El anuncio se conoció este viernes 6 de noviembre de 2026, durante un encuentro internacional de patrimonio geológico que se desarrolla en Portugal. Detrás de la distinción hay cerca de cuatro años de trabajo científico y una alianza entre la Universidad Industrial de Santander (UIS) y el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Por qué la IUGS lo eligió
El criterio de la IUGS no es la belleza del paisaje, sino el valor científico excepcional. El cañón tiene más de 200 kilómetros de extensión, profundidades cercanas a los 2.000 metros y formaciones que conservan evidencias de procesos ocurridos hace más de 1.000 millones de años.
Su paisaje morfotectónico, moldeado por estructuras como la Falla de Bucaramanga y los procesos de erosión, lo convierte en referente para la investigación. En la zona además está el Nido Sísmico de Bucaramanga, un fenómeno de especial interés para quienes estudian la actividad sísmica y el comportamiento de la corteza terrestre.
Cuatro años de gestión
Las gestiones comenzaron hace casi cuatro años, lideradas por la UIS con la participación del SGC, según explicó el geólogo Luis Carlos Mantilla, docente de la universidad. El camino no fue directo: la primera postulación, presentada en 2024, no prosperó porque necesitaba corregir aspectos técnicos que el equipo ajustó antes de volver a presentar la candidatura.
La evaluación contó con expertos internacionales y un proceso técnico riguroso, y el cañón quedó finalmente en la tercera entrega de los 100 nuevos Sitios de Patrimonio Geológico de la IUGS.
Lo que significa para Santander
El territorio del cañón comprende 17 municipios de Santander: Aratoca, Barichara, Capitanejo, Cepitá, Curití, Jordán, Los Santos, Macaravita, Mogotes, Molagavita, Onzaga, Piedecuesta, San Andrés, San Joaquín, San José de Miranda, Villanueva y Zapatoca.
Para los investigadores, la distinción es una oportunidad para fortalecer el turismo especializado en geología, naturaleza y educación ambiental, con el propósito de que los visitantes entiendan los procesos naturales que dieron origen a sus montañas, rocas y formaciones.
El reconocimiento internacional no es la meta final del proyecto: el equipo ahora busca que el Cañón del Chicamocha sea declarado Geoparque Mundial de la Unesco.