A poco más de una hora de Bogotá, dependiendo del tráfico, está Gachancipá, el municipio más pequeño de Cundinamarca. Con una extensión de 44 kilómetros cuadrados y seis veredas, este pueblo de vocación agrícola se convirtió en un refugio para quienes buscan naturaleza sin alejarse de la capital.
Su temperatura promedio de 12 grados centígrados y su altitud han convertido al municipio en un punto de encuentro para el deporte al aire libre. Allí se practica senderismo, ciclismo de montaña y avistamiento astronómico, actividades que la Alcaldía promueve dentro de una apuesta por el turismo sostenible.
El territorio es conocido además como la 'cuna de la astronomía chibcha'. Sus senderos, dice la administración local, conservan un aire místico, como el que conduce a la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, cerca de la vereda San Bartolomé, por antiguos caminos empedrados rodeados de biodiversidad.
Qué ver en Gachancipá
El recorrido puede empezar en el parque principal, punto de encuentro para actividades culturales, deportivas y de entretenimiento. Allí se levantan el Monumento a La Gacha y la Cruz Doctrinera, dos elementos representativos del pasado indígena y religioso del municipio.
La visita continúa por el Centro Recreativo Remanso Muisca, la Casa Museo Campesino, con más de dos siglos de historia, y la Granja Agroturística Altamira, donde los visitantes pueden acercarse a las labores tradicionales del campo y conocer huertas orgánicas y cultivos hidropónicos.
Con un fuerte apoyo institucional y privado, Gachancipá también se proyecta como un centro de desarrollo del MTB o ciclo montañismo. La región se enorgullece de ser cuna de ciclistas que aprovechan la altitud y las pendientes exigentes para su preparación, y los amantes de esta actividad encuentran allí el escenario perfecto para practicarla.