El ciclo del agua se ha vuelto más errático e impredecible. Esa es la conclusión central de un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado este jueves 17 de septiembre, que advierte que el mundo está perdiendo sus reservas de agua de forma sostenida.
El documento revela que en 2025 los ríos de todo el mundo experimentaron uno de los años más secos de las últimas tres décadas. El 36% de la superficie de las cuencas del planeta registró caudales inferiores a lo normal, una cifra que contrasta con el promedio del 46% observado entre 1991 y 2020.
Los caudales por debajo de lo normal se concentraron en gran parte de las cuencas del Amazonas y del Río de la Plata en América del Sur, así como en Asia Central, Oriente Medio y África Central y Oriental. Puntualmente, el informe destaca los casos de las cuencas del Nilo, el Congo y el Zambeze.
"Estamos agotando la cuenta de ahorro del planeta"
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, describió las reservas de lenta renovación —aguas subterráneas, glaciares y nieve estacional— como la "cuenta de ahorro" del planeta: un amortiguador que absorbe los años difíciles para que una sequía no se traduzca directamente en una crisis hídrica. "Estamos agotando esa cuenta de ahorros", advirtió.
Según el informe, desde el periodo 2014-2016 el almacenamiento mundial de agua terrestre ha mostrado una tendencia a la baja. En 2025, los niveles estuvieron por debajo de lo normal en el norte y suroeste de América del Norte, la Patagonia, Europa del Este, Oriente Medio, Asia Central, el este de Brasil, el norte de la India, partes del norte de Europa, Rusia, China y el norte de África.
Casi dos tercios de los pozos de aguas subterráneas monitoreados en todo el mundo presentaron condiciones fuera de la norma histórica en 2025, y el balance se inclinó más hacia el déficit que hacia la recuperación, en comparación con 2024.
Glaciares en retirada acelerada
Entre 2023 y 2025, los glaciares del mundo perdieron masa cada año, acumulando una pérdida total de 1.400 gigatoneladas de agua —equivalente a cerca de 560 millones de piscinas olímpicas, o a un tercio de las extracciones anuales de agua dulce a nivel mundial. Solo en 2025, la pérdida fue de 408 gigatoneladas, cifra que equivale a añadir aproximadamente 1,1 milímetros al nivel promedio del mar.
La situación podría empeorar. Un estudio publicado en Nature Climate Change proyectó que el número de glaciares que desaparecerán alcanzará un máximo entre 2041 y 2055, periodo en el que podrían perderse hasta 4.000 glaciares al año. Con un calentamiento de +1,5 °C se prevén unas 2.000 desapariciones anuales; con +4 °C, la cifra se duplicaría.
En los Alpes europeos, por ejemplo, podrían quedar solo 110 glaciares con un calentamiento de +2,7 °C, y apenas 20 con +4 °C. "El retroceso de un glaciar en un país modifica la disponibilidad de agua para las poblaciones situadas a cientos de kilómetros aguas abajo", advirtió Saulo.
Entre sequías e inundaciones
Estas alteraciones del ciclo del agua se traducen en sequías persistentes o inundaciones graves. Entre 2021 y 2025, afectaron principalmente a las cuencas del Río de la Plata y del Amazonas, a Oriente Medio, el Gran Cuerno de África, África Occidental y Central, y al Sudeste Asiático.
En Asia, los ciclones tropicales e intensos monzones provocaron hasta 3.600 muertes en países como Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas. En África, varios países sufrieron grandes inundaciones durante dos o tres años consecutivos.
"El agua no entiende de fronteras. Necesitamos datos, normas y sistemas de alerta temprana compartidos", puntualizó Saulo.