El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciaron este lunes que sus consejos ejecutivos aprobaron las reformas propuestas para su marco conjunto de evaluación de la deuda de los países de bajos ingresos, con el fin de reflejar un entorno más complejo y arriesgado.
Se trata de la primera revisión del instrumento desde 2017. La revisión conjunta recomendó cambios en varios frentes, entre ellos un mejor análisis de la deuda interna y la ampliación del análisis de los retos de desarrollo a largo plazo, incluido el cambio climático.
Las reformas contribuirán a mejorar el análisis de los riesgos para la sostenibilidad de la deuda, perfeccionando la forma en que se mide la capacidad de los países para soportar la deuda e introduciendo nuevas herramientas para evaluarla.
Además, ambas instituciones trabajarán en mejorar las “herramientas de realismo” y las pruebas de resistencia que utilizan para garantizar la coherencia y la precisión de sus previsiones, al tiempo que animarán a los países a mejorar la transparencia de los datos sobre su deuda, según indicó el Banco Mundial.
Para qué sirve el marco y por qué se cambió
El FMI y el Banco Mundial usan este marco para analizar y evaluar la capacidad de un país para contraer nueva deuda sin poner en peligro el pago del servicio de los préstamos existentes.
Los cambios se recomendaron porque muchos países de bajos ingresos han experimentado un aumento de sus niveles de deuda y un cambio en las fuentes de financiación, que ahora incluyen un mayor recurso al endeudamiento interno y externo en condiciones comerciales.
El marco revisado se espera que entre en vigor en el segundo semestre de 2027. Una revisión finalizada en julio confirmó, por su parte, que el mecanismo había funcionado bien para identificar con antelación episodios de sobreendeudamiento y ayudar a los países a tomar decisiones informadas sobre la obtención y la concesión de préstamos.