La Policía Nacional separó del cargo a siete uniformados que participaron en el procedimiento previo a la muerte de Donovan Balanta, ocurrida el 20 de septiembre en el barrio Caracolí, en el límite entre Bogotá y Soacha.
Balanta tenía 34 años, era padre de dos hijos y estaba próximo a terminar sus estudios de criminalística. Murió bajo custodia policial, horas después de ser capturado por los agentes ahora suspendidos.
La familia asegura que hasta 20 policías golpearon a Donovan mientras estaba esposado e ignoraron sus pedidos de auxilio. Esos hechos, según el relato de los allegados, ocurrieron durante el procedimiento que precedió a su muerte.
Los allegados desconocen hasta ahora las identidades de los uniformados involucrados. Además, se preguntan por qué agentes adscritos a la Policía de Soacha realizaron el procedimiento en un sector que pertenece a Bogotá, una duda clave para entender qué jurisdicción respondía por la operación.
La separación de los siete agentes avanza en paralelo a la investigación por la muerte de Balanta, que busca establecer las circunstancias exactas en las que el hombre perdió la vida tras quedar bajo control de la fuerza pública.