El avance del nuevo estadio El Campín depende de un trámite de movilidad que sigue en curso en Bogotá. La Secretaría Distrital de Movilidad aclaró que el Estudio de Transporte y Tránsito del proyecto ya fue aprobado y que lo único pendiente es la evaluación de un Plan de Manejo de Tránsito (PMT).
La discusión se originó tras una denuncia del periodista Melquisedec Torres, quien aseguró, citando fuentes oficiales, que las obras no habían comenzado porque estaría pendiente la aprobación de un plan de movilidad, y que los diseños estarían listos desde hacía unos tres meses.
La Secretaría respondió públicamente: “el 15 de septiembre de este año la Secretaría de Movilidad aprobó el Estudio de Transporte y Tránsito para El Campín, presentado por Sencia para el proyecto”. Y añadió que “la única solicitud en trámite ante esta entidad es un PMT (Plan de Manejo de Tránsito), radicado el 22 de septiembre y en evaluación dentro de los plazos establecidos”.
Por qué importa el PMT
El Plan de Manejo de Tránsito es el documento que organiza la circulación de vehículos, peatones y demás usuarios alrededor del escenario durante las diferentes etapas de construcción. Por eso, la discusión de movilidad no se limita al funcionamiento futuro del estadio: también define las condiciones de la obra y su impacto sobre el entorno. Se estima que las obras inicien en dos meses.
PowerChina, contratista principal
Mientras avanza el frente de movilidad, el megaproyecto ya definió a su contratista: la multinacional PowerChina fue seleccionada como responsable principal bajo la modalidad EPC (ingeniería, aprovisionamiento y construcción), que concentra en un solo actor los estudios finales, la adquisición de suministros y la construcción.
La compañía tiene experiencia en Colombia en proyectos solares, intervenciones relacionadas con Hidroituango, plantas de tratamiento y hospitales. En el exterior construyó, entre otros, un estadio para 35.000 personas en Angola.
El nuevo El Campín contempla una inversión de $2,4 billones por parte de Sencia, cifra que podría ascender a $3,2 billones. El diseño proyectado contempla hasta 60.000 asientos, un techo retráctil que puede cerrarse en unos 15 minutos y la operación de fútbol, conciertos y otros eventos sin depender del clima.
Las cifras de empleo también son relevantes: durante la construcción se estiman 1.500 empleos directos y, en la operación, unos 4.500 puestos de trabajo. El proyecto contempla un impacto económico superior a $550.000 millones para Bogotá, según las proyecciones entregadas sobre la iniciativa.