Colombia alcanzó en 2025 un récord de 2.723.364 estudiantes matriculados en educación superior, de acuerdo con el Ministerio de Educación. La cifra equivale a una cobertura reportada de 61,75%, pero un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana advierte que el resultado debe leerse con criterios metodológicos y territoriales más detallados.
Al calcular el indicador con las proyecciones de población actualizadas a julio de 2025, la cobertura corresponde a 56,55%, frente a 51,58% en 2022. Esto representa un aumento de 4,97 puntos porcentuales, menor que el crecimiento mostrado por la cifra oficial.
El crecimiento se concentró en el sector oficial
El LEE sostiene que el récord de matrícula es real, pero oculta una expansión desigual del sistema. En pregrado, tanto el ingreso a primer curso como la matrícula total crecieron impulsados casi por completo por las instituciones oficiales, especialmente el SENA y la UNAD. El sector privado, en cambio, permaneció prácticamente estancado.
En los programas de posgrado se presentó el comportamiento contrario: el sector privado concentró el crecimiento y amplió su diferencia frente al sector oficial.
La planta docente avanzó más lento que la matrícula
El análisis también encontró que la planta de profesores creció 11,9%, mientras la matrícula aumentó cerca de 20%. Además, la evolución fue distinta según el tipo de institución: entre 2021 y 2025, el número de docentes oficiales aumentó 19,7%, frente a 4,4% en el sector privado.
Como resultado, en 2025 la planta docente oficial superó por primera vez a la privada. Para el laboratorio, esta diferencia plantea dudas sobre la capacidad institucional necesaria para sostener el aumento de estudiantes con condiciones adecuadas de formación.
La educación virtual y a distancia también ganó participación entre los nuevos estudiantes. La matrícula de primer curso pasó de 274.215 personas en 2021 a 399.648 en 2025, un crecimiento acumulado de 45,7%. Su participación subió de 35,5% a 41,9%, mientras la modalidad presencial o híbrida creció 11%.
Más estudiantes no significaron más acreditación
Entre 2021 y 2025, la matrícula de primer curso en instituciones acreditadas aumentó 69,7%, mientras que en las no acreditadas cayó 4,5%. Sin embargo, en pregrado el crecimiento fue mayor en programas no acreditados, con 26,2%, frente a 13,5% en los acreditados.
Por esa razón, la proporción de estudiantes de pregrado matriculados en programas acreditados disminuyó de 22,7% a 20,9%. En posgrados, los programas no acreditados crecieron 47,3%, frente a 40,7% de los acreditados.
El informe también identificó diferencias dentro del sector oficial. En 2025, el 93% de la matrícula de primer curso en universidades oficiales correspondía a instituciones acreditadas. La proporción bajaba a 62% en instituciones universitarias y escuelas tecnológicas, mientras que el 94% de los estudiantes de instituciones tecnológicas oficiales y el 100% de los de instituciones técnicas profesionales estaban en entidades no acreditadas.
Bogotá lideró el crecimiento técnico y tecnológico
Bogotá concentró los mayores volúmenes absolutos de matrícula en los niveles técnico profesional, tecnológico y universitario. También encabezó el crecimiento relativo entre 2021 y 2025: la formación técnica profesional aumentó 56,1% y la tecnológica 52,2%, por encima de los promedios nacionales de 37% y 15,3%, respectivamente.
Antioquia fue el único de los cinco departamentos analizados que registró caídas en primer curso tanto en técnica profesional, con -10,7%, como en tecnología, con -9,4%. Su crecimiento se concentró en el nivel universitario, que aumentó 25,9%.
En el Valle del Cauca, la matrícula tecnológica cayó 25,3%, mientras la técnica profesional creció 38,7%. Atlántico y Santander presentaron comportamientos más equilibrados, aunque el crecimiento tecnológico de Santander fue de apenas 5,7%, por debajo de sus aumentos en técnica profesional, de 32,4%, y universitario, de 30%.
Gloria Bernal, directora del LEE Javeriana, señaló que las cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior confirman avances en cobertura, pero también muestran retos para garantizar una formación pertinente en todos los territorios y con resultados laborales acordes con la inversión de tiempo y recursos de los estudiantes.