El gasto de los hogares japoneses cayó 3,1% en agosto frente al mismo mes del año anterior, ajustado a la inflación, según informó el Ministerio del Interior y Comunicaciones de Japón. Es el noveno descenso interanual consecutivo, a pesar de que los salarios siguen aumentando.
La cifra quedó por debajo de lo que esperaba el mercado: los economistas pronosticaban una caída de 3,6%. Frente al mes anterior, el gasto subió 0,1% en términos desestacionalizados.
Los consumidores continúan siendo cautelosos porque la inflación persistente erosiona el poder adquisitivo. La disminución del índice general respondió al retroceso del gasto en educación y entretenimiento, alimentación, mantenimiento del hogar, alquileres y servicios públicos. El único componente que no bajó fue el de transporte y comunicaciones, por un ligero aumento del gasto relacionado con los automóviles.
Consumo y tasas: un desajuste para el Banco de Japón
Las señales de fragilidad en el gasto complican la comunicación del Banco de Japón, que mantiene su plan de nuevas subidas de tasas de interés. Los salarios reales, ajustados por inflación, han subido cada mes este año, pero ese avance no se ha traducido en mayor demanda de los consumidores.
El gobernador del banco central, Kazuo Ueda, ha advertido repetidamente sobre los riesgos al alza de la inflación, y muchos actores del mercado apuestan a que la entidad volverá a subir la tasa de referencia antes de que termine el año. Los datos muestran que la inflación y la demanda interna no crecen al unísono, y un aumento de tasas demasiado rápido o demasiado alto podría perjudicar la economía.
“Las medidas gubernamentales han contenido la inflación hasta cierto punto, pero todos notan de primera mano el aumento de los precios de los alimentos en sus compras diarias, por lo que creo que existe la sensación generalizada de que los precios altos continuarán”, afirmó Harumi Taguchi, economista principal de S&P Global Market Intelligence.
Taguchi añadió que el número de jubilados también crece y que ese grupo no se beneficia de los incrementos salariales, un factor relevante en un país con una población cada vez más envejecida.
El plan del gobierno contra el costo de vida
La baja del gasto en educación y la caída interanual de 5,2% en servicios públicos reflejan el efecto de las subvenciones y otras medidas impulsadas por la primera ministra Sanae Takaichi para controlar el costo de vida.
El gobierno también reducirá el impuesto sobre las ventas de los alimentos de 8% a 1% a partir de abril, y se ha comprometido a restablecer la tarifa original después de dos años. Sobre ese ajuste, Taguchi fue escéptica: “no creo que tenga mucho efecto. En lugar de impulsar el consumo, creo que simplemente lo limitará”.