Las grandes empresas tecnológicas están aumentando su endeudamiento para financiar la expansión de la inteligencia artificial, una estrategia que está transformando el mercado global de bonos. Meta prepara su primera emisión en el mercado europeo, mientras Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle buscan capital en distintos mercados para construir centros de datos y ampliar su infraestructura.
Según Goldman Sachs, los inversores han proporcionado cerca de US$500.000 millones a grupos vinculados con la IA en lo que va del año. Los llamados hiperescaladores representan unos US$200.000 millones de ese total y podrían emitir más de US$1 billón en nueva deuda durante los próximos años.
La magnitud de las operaciones está obligando a empresas y gobiernos a revisar cuándo y cómo salen a buscar financiación. Compañías de otros sectores intentan evitar coincidir con las emisiones de los gigantes tecnológicos y, en algunos casos, optan por plazos más cortos para no competir con el exceso de oferta de deuda a largo plazo.
Más emisiones y mayores costos de financiación
La llegada de grandes volúmenes de bonos ha dado más poder de negociación a los compradores, que pueden exigir mayores rendimientos. El efecto se ha sentido especialmente en mercados como el canadiense, el británico y el suizo, donde Amazon y Alphabet han realizado emisiones récord.
En junio, Amazon vendió deuda por 14.000 millones de dólares canadienses, por encima del máximo anterior de 8.500 millones de Alphabet. Alphabet también emitió un bono de US$5.500 millones y captó 3.100 millones de francos suizos en febrero. Amazon recaudó posteriormente 2.800 millones de francos suizos.
Un análisis de Barclays citado en el informe señala que los bonos de empresas distintas de los hiperescaladores estaban teniendo un desempeño inferior en los segmentos donde la emisión tecnológica es más intensa, especialmente en la deuda de largo plazo y alta calificación.
La competencia con los gobiernos
El aumento de la deuda tecnológica ocurre mientras los costos de financiación de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia alcanzan niveles que no se veían desde finales de la década de 2000. Algunos analistas consideran que los bonos de las grandes tecnológicas compiten directamente con la deuda soberana por el dinero de los inversores.
Sin embargo, otros especialistas advierten que no está demostrado que los inversores estén abandonando los bonos gubernamentales para comprar deuda corporativa. Adam Bothamley, de HSBC, sostuvo que los volúmenes soberanos son mucho mayores y que sería exagerado atribuir a las emisiones de los hiperescaladores un aumento sostenido de los rendimientos de los gobiernos.
La presión también ha llevado a algunos países a considerar vencimientos más cortos o a evitar subastas cuando prevén una emisión tecnológica de gran tamaño. La preocupación es que los compradores reserven efectivo para las operaciones de empresas como Oracle o Amazon.
Riesgos por la interconexión del sector
El endeudamiento no se concentra únicamente en las empresas más sólidas. Fabricantes de chips, operadores de centros de datos, proveedores de energía y compañías de computación en la nube también están recurriendo a los mercados públicos y privados. Esa red dificulta medir la exposición total de fondos de pensiones, aseguradoras y otros compradores de deuda.
Las empresas más especulativas, como CoreWeave, han entrado en el mercado de bonos basura y mantienen vínculos con el resto del ecosistema de la IA. David Brown, de Neuberger Berman, advirtió que un problema en un crédito o en un centro de datos podría tener consecuencias para el mercado de bonos con grado de inversión.
El riesgo aumenta porque buena parte de la valoración del sector depende de que el flujo de caja operativo de los hiperescaladores crezca con fuerza. Si la expansión de la IA se desacelera, podrían aumentar los diferenciales de crédito, reducirse los planes de inversión y afectar el crecimiento económico estadounidense, según la advertencia citada en el informe.