Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford ganaron el Premio Nobel de Economía por sus aportes a los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica. Cada uno pertenece, respectivamente, a las universidades de Stanford y Columbia.
La distinción, anunciada por la Real Academia Sueca de Ciencias en Estocolmo, tiene una dotación de US$1,2 millones, que será compartida por los dos académicos.
Aportes al análisis del consumo y las crisis
Hall fue reconocido por un artículo publicado en 1978 sobre la forma en que los consumidores buscan mantener estable su nivel de consumo. Woodford, por su parte, desarrolló el llamado modelo neokeynesiano, que se convirtió en una referencia para responsables de política económica en distintos países.
John Hassler, presidente del comité del premio, afirmó que el trabajo de los galardonados proporcionó una base teórica sólida para los modelos utilizados actualmente por bancos centrales y gobiernos. Según Hassler, esos aportes permiten afrontar mejor crisis como las provocadas por problemas energéticos o por cambios repentinos en el consumo de los hogares.
Woodford calificó el reconocimiento como un gran honor y admitió que recibirlo fue una sorpresa.
El premio de ciencias económicas fue creado en 1968 por el banco central de Suecia. Se entrega junto con los reconocimientos de física, química, medicina, literatura y paz, establecidos originalmente en el testamento de Alfred Nobel.
El año anterior, el galardón había sido concedido a dos economistas estadounidenses y un colega europeo por una investigación sobre la relación entre innovación y crecimiento económico sostenido.